Argucias de la ciencia-ficcionaria.
En este lugar es donde están mis
dizque escritos horribles y brumosos que son de ciencia ficción
(creo), mi género literario preferido.
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Aunque no es mi primer cuento de ciencia ficción, es el primero lo suficientemente bueno para que haya considerado hacerlo público. |
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La obra, la película, la novela. Blade Runner es una obra en sí, basada en "¿Sueñan los Androides con Ovejas Eléctricas?", esta es la novelización de la película. |
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La leyenda del quinto Sol en clave cienciaficcioñera. |
El profesional.
por el inge y los malditos.
I
El cuello se delineó perfectamente a través de la mira infrarroja. El fiero abrazo del sol del exterior me obliga a usar lentes antiUV; aunque no me dejan usar la mira telescópica normal, tengo disponibles más trucos; como que me dan más estilo.
Si uno va a retirar a un alto ejecutivo, es porque uno ya lo debe tener bien planeado; aunque sea una gran compañía trasnacional la que te esté empleando para esta clase de trabajitos, es mejor cuidar bien hasta los más ínfimos detalles: las leyes actuales no permiten que un ejecutivo de altos vuelos sufra un atentado ya planeado: no debe existir prueba alguna de premeditación; si se planea asesinarlo debe ser rápidamente y sin errores. Altamente eficiente y sin espectacularidad. Un trabajo para profesionales, como yo.
Es irónico pensar que para hacer este trabajo uno necesite estar en la superficie, en estos parajes tan citadinos, llenos de edificios y basura, tan inhóspitos y peligrosos como áridos y tristes; y aun así tener que usar la tecnología más reciente en cuanto a armas y aparatos para matar gente; alta tecnología en medio de este paraje tan primitivo y abandonado, más que ironía, parece sarcasmo.
Cuido mucho mi rifle de repulsión magnética para que la erosión del exterior no lo descomponga: usa balas cerámicas aerodinámicas: pequeñas, fáciles de manejar, ligeras y mortales. No produce los tronidos coheteros de las armas de fuego del siglo pasado, ni humo ni cosas así. Tan sólo un breve reculeo cuando sale la bala. Yo no sé física del movimiento ni nada de eso, no podría explicar el porqué de éste efecto. Yo solamente sé que ocurre.
Algunos de mis jefes me han platicado que en las antiguas armas de pólvora (sucias y ruidosas) el golpe que producía el reculeo llegaba a ser tan fuerte que le podía fracturar un hueso a uno; ¡ah!, y se calentaban hasta quemar la piel, y lo peor: uno debía saber cómo componerlas porque siempre fallaban cuando más se les necesitaba.
Mi computadora tiene almacenados todos los diagramas, procedimientos y técnicas para aprovechar mejor el rifle y todas mis otras armas. Todas las partes de mi rifle tienen repuesto: mucho del material del que está hecho se usa para fabricar computadoras, trenes magnéticos, robots y hasta para transportes y bases espaciales, por eso el mantenimiento de mi rifle es sencillo. Hasta las miras (ópticas, infrarrojas, ultravioleta y de mejoramiento lumínico) pueden comprarse por la red.
Así que mi dedo acaricia el gatillo y presiono levemente. El tiro impacta exactamente en la base del cráneo; el disparo ni siquiera produce una herida visible; solamente cuando el ejecutivo cae ya sin vida, sus guardaespaldas se dan cuenta del asesinato.
para cuando esto pasa, es porque ya tengo guardadas todas las cosas en mi morral; como dije, soy profesional y sé lo que debe hacerse. Cuando la policía llega al lugar del asesinato, los guardaespaldas ya saben que asesinaron a su jefe y — casi seguro — han localizado el sitio exacto de donde se produjo el disparo. A pesar del estado de los edificios y todos los desechos amontonados, generalmente éste se produce de la azotea de uno de ellos — yo conozco muy bien las técnicas para rastrear disparos porque también me ha tocado hacerla de guardaespaldas un par de veces.
Si para ese momento no me he movido de mi lugar es seguro que me convierto en cadáver. Los guardaespaldas rodearán bien el lugar del disparo y me cercarán. Según las leyes, es legal matar al asesino de un ejecutivo si los guardaespaldas o la policía lo atrapan a uno. La policía generalmente no lo mata a uno, por lo de los derechos humanos y todo eso, pero los guardaespaldas harán hasta lo imposible para asesinarte porque la gerencia de todas las grandes compañías da una jugosa recompensa si los guardaespaldas contratados entregan el cuerpo del asesino de uno de sus ejecutivos; pero si uno consigue escaparse sin hacerle daño a terceras personas, el asesinato se vuelve legal, y al ejecutivo no se le llama "asesinado", sino "retirado por competencia empresarial".Una vez me tocó matar al asesino de un ejecutivo gordo y barbón al que protegía en ese entonces, Jorge creo se llamaba. En realidad no maté realmente al asesino, solamente le disparé el tiro de gracia —cuando uno anda de guardaespaldas lo normal es que se usen pistolas de impulso eléctrico, más ruidosas y sin las líneas tan estéticas de mi rifle de limpieza. Lo entregamos y nos dieron una recompensa, dos millones de pesos más o menos. Casi todo lo gasté en aditamentos para mi rifle.
Como ya habrán supuesto, yo sigo vivo porque como asesino o "personal de limpieza" siempre me he podido escapar del lugar del homicidio (podrán llamarlo "limpieza de competencia empresarial" pero sigue siendo un homicidio). El secreto radica en la perfecta sincronización entre el piloto del helicóptero de escape y el que realiza el asesinato: el asesino ya debe estar huyendo y debe haberse asegurado que nadie lo esté siguiendo; de otra forma puede desatarse un tiroteo. En realidad todo depende más de la forma en cómo actúe el asesino debido a que, según las leyes, si el piloto no ayuda al asesino a escapar queda fuera de todo el asunto del asesinato, aunque la compañía lo haya incluido en sus planes para atentar contra la vida de un ejecutivo de terceras compañías; así que si él quisiera podría dejarme abandonado y librarse de toda culpa.
La que no perdona es la compañía, el piloto simplemente desaparecería del mapa; a nadie le interesa un insignificante piloto de helicópteros. por cierto, las leyes son muy contradictorias al respecto (bueno, supongo que siempre lo han sido): dejan sin culpa a la compañía y a todos sus ejecutivos se haya llevado a cabo el asesinato o no, aunque ellos sean los directamente responsables de la planeación; incluso la planeación de un "retiro" es ilegal —teóricamente—, de cualquier manera se hace la planificación, se contratan asesinos y se llevan a cabo homicidios. Supongo que para que no sientan remordimientos, casi toda la planeación y ejecución de la "limpieza" se la encargan al departamento de —claro— limpieza empresarial.
Así que para cuando los guardaespaldas ya están cercando el lugar del disparo y cuando la policía se está empezando a organizar, yo estoy saltando a la azotea de otro edificio para llegar al punto donde me va a recoger el helicóptero. Esta ocasión los guardaespaldas han sido eficientes y organizados, pero no lo suficientemente rápidos: aún corriendo por esta azotea tan grande no veo que asomen la cabeza en la azotea del otro edificio. A veces llegan a localizarlo a uno, y entonces se suelta la balacera (generalmente con rifles de impulso eléctrico de repetición electrónica) y puede salir muerto el que sea; las leyes no dicen nada en estos casos. Cuando esto pasa, lo normal es que lo abandone a uno el helicóptero de escape: en esos casos hay que matar a los guardaespaldas y rezar por que lo atrape a uno la policía. Con suerte te atraparán y te mandarán a la cárcel durante algunos años; si uno es bueno en su trabajo, la compañía no te abandonará y te dará un abogado que te dejará libre en dos o tres años, es buena imagen pública el hecho que una compañía muestre preocupación por sus empleados en desgracia, además, las compañías aprecian a quienes ya tienen algo de experiencia.
pero si la compañía se olvida de ti, bueno, por
decirlo de alguna manera, hay que prepararse para una vida bastante
miserable.
II
Quién pudiera haber pensado que las reformas comerciales a principios del siglo 21 desembocarían en una competencia empresarial tan furiosamente salvaje y abierta que a principios de la década de los 20's fue necesario legalizar el asesinato de ejecutivos como una forma de mantener la ventaja entre empresas.
Mi abuelo empezó todo esto; a finales del siglo pasado empezó a darse a conocer como gatillero. En esos tiempos el cliente principal eran los narcotraficantes, porque en ese entonces el narcotráfico era muy violento; no como ahora que venden cualquier droga en cualquier farmacia. Esta profesión siempre ha sido peligrosa; pero más en aquellos tiempos, no sabías en quién confiar. Lo importante es que mi abuelo sobrevivió el tiempo suficiente para adquirir mucha pericia y conocimiento en el manejo de las armas; se contactó con algunos capos del narcotráfico (entonces se les llamaba así, y aún lo siguen siendo aunque ahora se les llame "ejecutivos"). Creo que entonces se le conocía como "cartel huasteco"; ahora se llaman "Empresas de Entretenimiento Farmacológico de la Huasteca S.A. de C.V.". Lo realmente importante es que mi abuelo, junto con esta "empresa", iniciaron el negocio del asesinato de altos directivos de otras "empresas" competidoras.
Es una lástima que el asesinato de mi abuelo haya ocurrido exactamente 3 días antes de que decretaran como legal la venta de estupefacientes, en febrero de 2001; sin embargo tuvo tiempo aún de enseñarle el negocio a mi papá: el manejo de las armas y a apuntar sin fallar y todo eso, mi papá tenía 11 años cuando quedó huérfano (debido a que mi abuela también murió en el atentado). Si alguien me preguntara, le diría que pienso que mi padre se hizo asesino (los llamados "personal de servicios de limpieza de competencia empresarial") por puro deseo de venganza. Tenía un carácter tan endurecido, era tan falto de sentimientos, que la verdad no sé cómo mi mamá se fijó en él.
Yo tuve suerte, tenía 19 años cuando mataron a mi padre, en octubre de 2035. Murió durante un tiroteo en unos edificios; "en acción" —por llamarlo según la terminología legal, aunque la muerte es invariablemente muerte como quiera que se le llame—. Mi madre no estaba en el tiroteo, aún vive asustada por la profesión que ha elegido nuestro linaje.
Como es de suponerse, yo también pertenezco al equipo de "limpieza empresarial"; obviamente con Fármacos Huastecos. Ya estaba muy relacionado con gente de esa empresa: era casi imposible negar mi destino. Además, siempre he estado en el ambiente del asesinato por negocio y desde que era pequeño he sido bastante hábil con las manos, es decir, para armar y desarmar cosas y especialmente con las armas eléctricas y electrónicas. Aunque no me quejo, soy bueno en lo que hago y me va bien, sobre todo económicamente: apenas tengo 26 años y tengo más dinero del que puedo gastar.
Aunque no vale mucho la pena seguir viviendo en este mundo.
Con todo el dinero que tengo, podría irme a vivir a las colonias orbitales, incluso a la Luna o hasta a las nuevas colonias marcianas (no muy deseable, créanme). La Tierra se ha convertido en el infierno por el que todos nuestros antepasados lucharon tanto: uno puede estar al aire libre solo por ratos, por lo de la lluvia ácida, la radiación ultravioleta y todo eso. La superficie es peligrosa también por razones sociales. Es bastante paradójico: como es dañino exponerse mucho tiempo, nadie se transporta por ahí, y generalmente está muy abandonado, sin tránsito ni patrullas de vigilancia; ustedes me entienden, es la situación perfecta para cualquier tipo de asalto. Especialmente para la limpieza empresarial, perfecto para el asesinato.
Los profesionales como yo tenemos que ser jóvenes y resistentes para poder aguantar toda la mierda en la superficie, además, tenemos que soportar los regaderazos descontaminantes que tenemos que darnos al llegar a la aduana del interior, a los edificios; los regaderazos son para que no andemos soltando partículas radioactivas por todos los lugares en los que estemos porque, como ya habrán supuesto, hay una omnipresente radioactividad en la superficie. Desechos radioactivos, supongo; algunos dicen que fue debido a la explosión del generador nuclear hindú que ocurrió a principios de siglo, otros dicen que fueron las filtraciones de los depósitos que se usaron durante más de cincuenta años; la verdad nadie lo sabe de cierto. pero ocurrió y es real y es lo que te puede matar si te expones más de tres días seguidos.
Como la superficie está abandonada y solitaria, los altos
ejecutivos circulan a veces por ahí para evitar el tráfico
aéreo en las ciudades que están bajo tierra y sus
alrededores (tráfico aéreo en el interior de la Tierra,
a mi abuelo le hubiera gustado ver esto). Cuando los ejecutivos hacen
esto, es cuando se presenta la oportunidad para los que trabajamos de
"limpiadores". Cierto que tanto tiradores como pilotos
tenemos que aguantar a todas las cosas de la superficie, pero vale la
pena; sobre todo para uno que es profesional, la compañía
paga mucho para que gente de mi capacidad les sea fiel.
III
A veces recuerdo a mi padre, recuerdo cuando podíamos vivir en la superficie, recuerdo cuando uno podía estar bajo la luz del Sol, sin todas estas protecciones estúpidas, recuerdo cuando platicábamos; me hacía sentir protegido, me hacía sentir con ganas de vivir el futuro. Recuerdo cuando todo eso era real, y uno no tenía que depender tanto de estas pendejadas de realidad virtual.
A lo largo del siglo XXI se desvanecieron muchos sueños e ilusiones de la humanidad de fines del siglo XX. La capa de ozono es técnicamente inexistente; durante la década de los 30's, todos los periódicos y revistas en la red hablaban y explicaban los esfuerzos para tratar de frenar su destrucción; incluso presentaban noticias muy optimistas acerca de los billonarios experimentos para recuperar este vital recurso. De nada sirvieron, todos los intentos fueron en vano: la contaminación y los químicos destructores del ozono se acumularon durante todo el periodo industrial del siglo pasado y su disminución ya no pudo detenerse, seguiría disminuyendo durante al menos otros 30 años; la capa de ozono se escapó como agua en las manos. Dicen que ya está en proceso de recuperación, que a través de ingeniería genética se han producido plantas que respiran dióxido de carbono y exhalan ozono, que son resistentes a la luz ultravioleta. Dicen que han diseñado nuevos químicos restituyentes del ozono, que las nuevas plataformas de lanzamiento superconductoras y la más reciente generación de motores espaciales son seguros; que cuando lancen otro carguero a la alta atmósfera ya no ocurrirá otro accidente como el de Japón, que casi eliminó a su población. Dicen muchas cosas, pero lo cierto es que todo lo que vivía en la superficie se extinguió; hasta los seres marinos empezaron a desaparecer: parece increíble, puesto que con el calentamiento de la Tierra, el nivel del mar aumentó. Todos los pescados deberían estar contentos; en vez de eso, se están muriendo, la luz ultravioleta mata al indispensable plancton, base de toda la cadena alimenticia terrestre y verdadero pulmón planetario. La falta de plancton en el mar, aunado a la omnipresente contaminación, han sido factor decisivo en la extinción de muchas especies, y en el declive de otras tantas.
Quizás la mayor crueldad en estos tiempos se refiere al agua: los polos se están derritiendo y provocan que la Tierra sufra las peores inundaciones de su historia, pero el agua potable se vende tan cara como un diamante. La humanidad sobrevive en ciudades subterráneas, submarinas o en órbita, la población vive pobre y hacinada, solamente los ricos pueden darse el lujo de vivir en lugares espaciosos, con las comodidades de este siglo, y con agua disponible, hasta para bañarse.
Desde el siglo pasado hubo muchos grupos e individuos que nos advertían acerca de los peligros de la contaminación, la destrucción de la capa de ozono y el desperdicio de agua. Supongo que nos merecemos el lugar que construimos.
Aún así, algo bueno salió de todo esto: como los imperios de comercio y entretenimiento farmacéutico son tan poderosos en estos días, ya nadie puede decir que Latinoamérica es tercermundista. Fármacos Huastecos, Entretenimiento Farmacéutico Anáhuac o la aún joven empresa Mayab son mucho más poderosas que la actual pepsi o lo que fue la Coca-Cola del siglo XX. No sólo tienen poder económico, sino político y social: el crecimiento de la industria del narco durante fines del siglo XX también impulsó la industria del armamento, la industria de la transformación, la industria química, del transporte, etc.
A veces me da risa pensar que uno de los problemas más graves de Latinoamérica a lo largo del siglo pasado era lo que se conocía como "fuga de cerebros", los mejores estudiosos, científicos e investigadores se iban a los países industrializados, ahí ganaban mejor, eran respetados, trabajaban en lo que les gustaba. Hasta que el negocio de los narcóticos creció en serio; entonces empezaron a emplear a todos los ingenieros químicos disponibles; el transporte de narcóticos se volvió seguro y eficiente, el armamento que usaban lentamente se volvió más poderoso y avanzado que lo que se podía conseguir en el mercado negro del hemisferio norte. La legalización del tráfico de droga fue el acabose; como todo lo que se hacía era legal y sujeto a la competencia entre empresas rivales, todos los que estaban empleados como químicos o bioquímicos empezaron a investigar y a desarrollar nuevas cosas sin tener que hacer todo a escondidas; toda la industria que dependía de los asuntos del tráfico de drogas empezaron a crecer sin algún límite visible.
De repente, todas las industrias necesitaban personal altamente calificado: ingenieros, médicos, biólogos, especialistas en informática, publicistas, incluso hasta abogados de alta capacidad. Obviamente, no pasó mucho tiempo antes que surgieran todas las nuevas profesiones: customizadores de entretenimiento químico, armadores de información, transportistas virtuales y nosotros, los de limpieza empresarial (aunque, en realidad, siempre hemos sido asesinos y siempre hemos existido).
No sé, creo que es chistoso pensar que los gobiernos
tuvieron la oportunidad de hacer algo con todo ese potencial
científico, pudieron haber aprovechado todo ese trabajo, todo
ese ánimo, todas esas oportunidades. Ahora ya es tarde; otros
aprovecharon la oportunidad.
IV
Ahora ya estoy a bordo del helicóptero, sano y salvo. Los guardaespaldas parecen hormigas confundidas en la azotea ya abandonada: saben que disparar contra el helicóptero es inútil e ilegal; solamente les queda resignarse y esperar que los ejecutivos de la compañía para la que trabajan se contenten con despedirlos solamente.
De reojo me fijo en los otros dos pasajeros del helicóptero, reconozco a Jaime Gómez, el capitán del vuelo; anteriormente ya he trabajado con el, en dos o tres retiros y nunca me ha fallado. A pesar de que maneja el helicóptero como maníaco (a veces me convenzo de que está realmente loco), sé que es uno de los mejores, y que se sabe casi de memoria todas las rutas, túneles, grietas y cavernas que conectan la cuidad con el exterior. prácticamente puede volar sin ser detectado.
Así que recargo mi cabeza en una de las paredes y, aunque trato de evitarlo, mi mente empieza a volar. Vuela más rápido y mucho más lejos que el helicóptero donde estoy. Me transporto al pasado, recuerdo mi infancia, cuando no sabía en qué trabajaba mi papá y yo soñaba con convertirme en cuidador de animales, veterinario o algo así. Claro que desde entonces ya sabía que muchas especies se habían extinguido, y muchas otras se estaban extinguiendo, y aún eran más las que estaban en peligro de extinción.
pero, a fin de cuentas, todavía era yo niño, quería ser el héroe que salvara la vida en la Tierra, quería ganarme el respeto y la admiración de todos. Niño, después de todo. ¿Cómo demonios iba yo a imaginarme que ya todo el desastre era inevitable? ¿Qué más de un siglo de industrialización había marcado el destino de la Tierra? ¿Qué yo nunca conocería todos esos seres maravillosos que tanto me hacían soñar?
— Oyes Hugo, ¿no sientes remordimientos al matar a esas personas?
La repentina pregunta del piloto interrumpió mis ensoñaciones. pensé que así era mejor; tenía que guardar todas las armas en el helicóptero, quitarme toda esta ropa para salir a la superficie y ponerme ropas de civil. Soñar solamente me quitaba tiempo.
— La mera verdad es que ya no siento ni madres, Jimmy. Tantos años en el negocio le ponen a uno una costra encima.
Le dije mientras me quitaba los entallados vestidos "para hacer la limpieza" y sacaba de un cajón un traje de civil, después de todo —pensé— yo no era mas que un empleado.
— Ja, ja, una "costra insensible". Suena chido ¿no pareja? Oyes Hugo, le contaba al Víctor (ya conoces a Víctor ¿verdad?) todas las que hemos pasado juntos. ¿Te acuerdas del balazo que te tronó la rodilla?, ¿y de cómo íbamos todos histéricos en el vuelo?, ja, ahora ya no'más me da risa, pero no creí que pudiéramos salir vivos; los polis nos corretearon durante un buen rato. ¿Y te acuerdas que el César te quería aventar para que él y yo huyéramos con el helicóptero? Estaba pendejo, pero que bueno que la compañía se lo sentó.
Sí, claro que recordaba, la bala cerámica expansiva a la cual le debo mi implante de rodilla (creo que es de una aleación rara, titanio—nobio con juntas de cerámica carbónica. Lo importante es que me funciona y no me da lata); lo bueno es que la bala me atravesó la rodilla totalmente, si no, me faltaría la pierna izquierda. pero soy un profesional, y me repuse totalmente, nuevo y mejorado.
Recordaba a los policías que se quedaron quietos al ver que yo ya estaba corriendo hacia el helicóptero, seguros de que escaparía; se echaron a correr hacia mi cuando oyeron el sonido de mi cuerpo contra el cemento de aquella azotea; desenfundaron sus armas cuando se dieron cuenta que estaba herido. Supongo que ya daban por hecho que me iban a capturar, y que el helicóptero iba a huir: no contaban con que Jimmy se iba a bajar del aparato y me iba a subir e íbamos a huir como si nada.
Fue muy curioso que los guardaespaldas hubieran huido, sobre todo teniendo en cuenta que me habían dado un balazo y estaba yo indefenso; a lo mejor la policía los asusto. Lo más seguro es que fueran principiantes: fuertes y ágiles, pero nerviosos y asustadizos.
También los policías debieron ser principiantes: ningún poli en su sano juicio se pone a perseguir al helicóptero guiado por el personal de limpieza de alguna compañía. En muy raras ocasiones tienen éxito (en toda mi carrera profesional, solamente me he enterado de un helicóptero capturado, con asesino y pilotos; obviamente, la compañía para la que trabajaba ese personal de limpieza se encargó de desaparecer a los polis) y casi siempre la osadía les cuesta la vida, como a los que nos persiguieron.
El copiloto del Jimmy era un tal César cuyo apellido no
recuerdo porque el chavo me caía mal. Se puso tan nervioso
cuando se dio cuenta que nos perseguía la policía que
empezó a gritar que si me tiraban la policía dejaría
de perseguir al helicóptero. A mi la pierna me dolía
como el demonio, por eso mis aullidos de dolor; me asusté
mucho cuando César se me acerco casi saltando sobre mi, creí
que realmente me iba a arrojar del vehículo así que
empecé a gritar que no lo hiciera, que yo no era una basura
como para que me arrojaran así como si nada. César no
se había abalanzado sobre mi, solamente era que había
perdido el equilibrio debido a la aceleración del aparato y a
las maniobras que había empezado Jaime, para evitar la
persecución policiaca. por sobre el griterío que
estabamos haciendo se oyó el bramido de Jaime gritando que nos
callaramos; que si ibamos a morirnos, iba a ser dentro de ese
helicóptero, pero que no nos iban a agarrar vivos. Aunque
César gritaba que si me tiraban la polícia se
distraería y ellos dos podrían huir con el helicóptero,
yo había dejado mi histeria atrás y tan sólo
profería gritos de dolor.
El helicóptero de la
policía se acercaba peligrosamente; lo suficiente para que
César notara que tenían algunas armas, y que eran
capaces de derribarnos. Nosotros no teníamos algún modo
de defendernos: el vehículo estaba diseñado para el
transporte, para pasar como un artefacto civil a la vista de las
aduanas citadinas; lo único especial que tenía eran los
gabinetes con fondo falso y forro de distorsión magnético
para guardar las armas y pasar la inspección. Las únicas
armas que teníamos eran mi rifle de repulsión y mi
pistola de impulso, totalmente insignificantes como para detener un
aparato grande; aparte, yo era el único tirador disponible, y
estaba herido. Dependíamos totalmente de la pericia de Jaime,
el piloto. Nunca me habría imaginado la habilidad de Jaime si
no la hubiese visto con mis propios ojos: de repente empezó a
hacer piruetas y maniobras que yo no sabía que pudiera hacer
un helicóptero. El morral con todas las armas cayó por
la puerta que se había abierto violentamente debido a alguna
turbulencia en la atmósfera, y yo me hubiera caido también
de no haberme agarrado de un tubo que estaba cerca de la cabina de
pilotaje. César había consegido deslizarse a uno de los
asientos destinados a los pasajeros y estaba poniendose el cinturón
de seguridad dados los brincos y movimientos bruscos que hacía
el aparato; aún sentado, César estaba aterrorizado ante
la idea de que nos fueran a derribar.
— ¡Mejor olvidalo, hay que entregarnos!
— ¡Olvido mis huevos! ¡Yo soy más chingón que esos güeyes!
Nos acercábamos a las montañas y sus grietas de acceso a la ciudad. Jaime subía y bajaba abruptamente, tratando de quitarse la persecución policiaca; pero cada vez estaban un poco más cerca, se empezaron a escuchar los disparos tras nosotros: ni siquiera nos rozaron; pero eventualmente darían en el blanco, sólo era cuestión de tiempo, y no mucho tiempo: solamente necesitaban cuatro o cinco tiros más para afinar su puntería. Jaime se acercó peligrosamente a la montaña y sus traicioneros desfiladeros y cañadas; repentinamente empezamos a desplomarnos sobre un bosque muy tupido, creí que nos habían dado y nos estrellaríamos, pero Jaime recupero altitud volando hacia atrás (tan bruscamente que César se desmayó). El piloto de la policía no mostró tanta pericia; se desplomó tan repentinamente como nosotros, pero no pudo recuperar la altura como lo hizo Jaime. Ellos sí se estrellaron en el bosque, causando una explosión como en las películas.
por cierto, una compañía se "sienta" a
alguien cuando lo ponen a trabajar sentado atrás de un
escritorio. Yo nunca dije nada de lo que había dicho César,
pero estoy seguro que el Jimmy sí. Lo único seguro es
que César nunca más va a ver acción.
V
Se sentía un poco de frío en el edificio; quizá los ventiladores estaban mal regulados. Es lógico pensar que toda edificación bajo tierra necesita ventilación y extractores de aire, muchos árboles y plantas (todas genéticamente adaptadas a condiciones de sombra, por supuesto); eso hacía que el control del clima fuera muy sencillo, por lo que las variaciones y situaciones extremas eran cosa del pasado. Lo más seguro es que el frío que sentía se debiera al nerviosismo que sentía al estar dentro de la ciudad. Estaba acostumbrado al exterior, al aire libre: peligroso y mortal, pero con todo el sentido que puede tener la palabra libertad. pensandolo bien, creo que tiene cierta lógica: las estaciones espaciales son más claustrofóbicas que las ciudades subterráneas o que las ciudades subacuáticas, así que quizá por eso no me he ido.
El nerviosismo que sentía estaba totalmente justificado ahora que veía a David López dirigirse directamente a mi. David es vicepresidente de operaciones de Fármacos Huastecos, es el dirigente principal de todas las operaciones de espionaje y limpieza empresarial, generalmente es el que recibe todos los reportes de espionaje y da las ordenes de "limpieza" de ejecutivos de otras empresas. pero llamar su atención también era significativo para los "huastecos" y no siempre era para bien; ya había oido algunas historias de huastecos que desaparecían misteriosamente y la empresa ni siquiera tenía registros del empleado; ni en papel, ni en la memoria del sistema del edificio, ni en alguna computadora. Aunque nunca había conocido a alguien que desapareciera de esa manera. De cualquier manera tenía un temblor como de 9 en escala Mercalli y un ligero sudor frío cubría toda mi piel.
— Hola Hugo, como estás — dijo sin preguntar.
— Bien, licenciado, gracias — aunque conocía su nombre, siempre lo llamaba así; "licenciado". Cuando alguien te puede mandar matar con sólo señálarte, lo mejor que puedes hacer es tratarlo con respeto.
— Que bien, confio en que tu último trabajito no haya sido muy complicado.
— No, en realidad ya no se me presentan muchas dificultades.
— ¡Eso es lo que quería oir! Sé que eres de los mejores, pero quería oirtelo decir. Te espero en mi oficina, quiero explicarte personalmente los detalles de una operación muy importante y delicada.
¡Si que debía ser algo importante! para que el propio vicepresidente me dirija la palabra y se prestara a explicarme personalmente lo que debía hacer; bueno, de cualquier forma debía tener mucho cuidado, los altos ejecutivos ponen trampas que uno ni se imagina.
~~~ o ~~~
Esta oficina si que es grande, y está bien ventilada —pensaba mientras trataba de acomodarme en el mullido sillón de la antesala de la oficina ejecutiva. Yo, que estaba acostumbrado a las duras condiciones del exterior y a los sólidos e incómodos asientos de los helicópteros, de pronto estaba en un sillón ejecutivo. Mmmh, gajes del oficio, supongo.
La secretaria (a pesar de que la habían contratado más que nada gracias a sus atributos físicos y a su belleza fuera de lo normal, ella insistía en que no la llamara "secretaria", sino "asistente ejecutiva") me indicó que "el licenciado lo atenderá ahora". pensé que era obvio que el licenciado me atendería, pues para eso me había hecho ir, no estaba yo ahí nada más de casualidad; el relajamiento corporal que sentía debido la gran belleza de la secretaria contrarrestó la tensión causada por el miedo que sentía, así que, al final, me seguía sintiendo tenso como cuerda de violín.
Creo que disfracé bien la tensión en mi voz cuando saludé a David, porque el me contestó muy efusivamente.Si me hubiera hablado más impersonalmente o más formalmente, como lo acostumbraba, me hubiera sentido más relajado. pero la actitud que había tomado David hizo que todos mis sentidos se pusieran en alerta máxima.
— Oye Hugo, vayamos directo al grano ¿si? No quisiera desperdiciar tu valioso tiempo.
¿Me estaría tendiendo una trampa? parece que no: su forma de hablar era demasiado fluida, sin reflexionar en sus palabras. Además, me estaba tratando muy familiarmente, como si deveras nos conocieramos de mucho tiempo atrás. No creía que me estuviera tendiendo una trampa, pero estaba seguro que lo que me iba a decir sería muy interesante y entretenido, así que me oí decir
— Claro licenciado.
— Bien. ¿Has escuchado el nombre María Elena Fernández?, ¿sabes quién es ella?
— Claro que sí.
¡Claro que la conocía; ella era el personaje que yo más idolatraba desde que tenía uso de razón! Hacía más de 20 años que se dedicaba a la investigación genética para la conservación de los animales terrestres. Ahora trabajaba en ese instituto ¿cómo se llama?... Instituto de Investigaciones para la Fauna... Instituto de Investigaciones Genéticas para la Conservación... ¡Ah! Instituto de Investigaciones Genéticas para la preservación de la Flora y la Fauna. Sus mayores logros se lograron durante la década de los 30s, la clonación de una ballena a partir del ADN de un hueso criogenizado conservado en un museo de Oslo y la digitalización total y exitosa del genoma del Jaguar a partir de una biopsia del último ejemplar vivo (tomada justamente 2 semanas antes de que muriera), abriendo el camino para la digitalización del ADN de cualquier ser vivo. Sus primeros trabajos fueron hechos en la UNAM, después se pasó al instituto ése, pero se salió en el 2038 y le perdí la pista. ¿Ahora tendría la oportunidad de enterarme qué había sido de ella? ¡Espero que si! Tiene sus ventajas ser uno de limpieza empresarial.
David López continuó su perorata:
— Excelente. Sabrás que ella abandonó el Instituto de Investigaciones Genéticas para la preservación de la Flora y la Fauna hace 4 años ya; exactamente en agosto de 2038. Sabemos que fundó una pequeña compañía dedicada a la emm.. ¿cómo podría decirlo?... "construcción" de animales de granja; como tenía acceso a todos los zoológicos y museos, tenía facilidades para conseguir información, muestras y biopsias. Ya te imaginaras que la comercialización de animales de granja es una soberana pendejada, ya que no existen las granjas, ya ni se puede usar el terreno libre en la superficie, y el oceano está tan contaminado que tampoco es posible una granja marina.
>> A la doctora Fernández se le ocurrió entonces una idea salvadora: clonar animáles domésticos y exóticos para su venta y renta a espectáculos y profesionales; su negocio se recupero y empezaba a dejar ganancias, pero existe el problema que eso es ilegal. Verás: como no hay espacio, y nuestros recursos son muy limitados, el aire, el agua y todo eso se reserva para uso humano y para las granjas hidropónicas. Tener un animal de compañía es contra la ley.
— ¿Y venderlos también es ilegal?
— No, actualmente no hay leyes que prohiban la comercialización de mascotas, simplemente porque ya no había animales. por eso no habían metido a la carcel a la dra. Fernández, pero su negocio ha tenido muchos problemas durante los últimos dos años. Sucede que los éxitos de la doctora ya se conocen en sudamérica, oriente y europa (de repente esto se convirtió en un negocio de billones de pesos, ¿los Estados Unidos? ¡Si ellos no tienen ni donde caerse muertos!) y, bueno, ella considera conveniente una alianza con nosotros, Fármacos Huastecos, para que le demos el apoyo y el impulso que necesita, y para que le demos asesoría en el asunto de moverse al filo de las leyes sin caerse en un precipicio.
Mmmh, esto era lo mejor que yo había oido en años: la dra. Fernández seguía con sus conquistas por sobre la muerte, ¡y aparte se volvería huasteca!, a lo mejor hasta la conocería algún día. pero seguía con la duda: ¿para qué me lo contaba? ¿Qué tenía que ver yo con MaElena Fernández?
— Disculpe licenciado, pero no me queda claro que tengo que ver con todo esto.
— Sí, claro, iba a ese punto. Tenemos información muy confiable en el sentido que ella está a punto de traicionarnos. A pesar de que nos había dicho y confirmado que se iba a aliar con nosotros, actualmente está en tratos con los mayabos (perdón, con las Empresas Farmacéuticas del Mayab). Comprenderás que eso significa una entrada financiera muy importante para las Empresas Mayab. Si tienen dinero, van a poder crecer, y van a poder tener más personal de limpieza, y más armas, y en una de ésas a lo mejor hasta nos borran del mapa; es obvio que no podemos permitir eso. Ahí es donde entras tú. Si retiras a la dra. Fernández, podremos retomar sus investigaciones y persuadir a su personal para que colaboren con nosotros. Nos quedaríamos con un gran negocio y al mismo tiempo evitaríamos una serie de conflictos que pondrían en peligro a la empresa y nuestra propia existencia. Espero que comprendas la importancia de tu misión.
¡Guau! Claro que comprendía la importancia de lo que me habían dado: la oportunidad de conocer de cerca a la persona que más admiro, conocer e investigar sus hábitos, sus gustos, los lugares a donde va, ¡incluso podría charlar con ella personalmente! Y después matarla, destruirla totalmente. ¡Guau! Al fin había encontrado el sentido de mi existencia.
David seguía hablandome como si yo fuese un amigo que conociera desde hacía mucho tiempo, supongo que para infundirme confianza:
— Te elegí personalmente porque esta misión es muy delicada, y hay en juego muchos intereses. posiblemente te encuentres con algunas dificultades durante el desarrollo del operativo. Necesitaba a un verdadero profesional en servicios de limpieza de competencia, como tú. ¡Ah! Y me gustaría que me mantuvieras informado de tu progreso.
— Gracias, licenciado. Le mantendré informado del estado de avance del operativo.
~~~ o ~~~
Cuando salí de la oficina, me aguardaban la extraordinaria belleza de la secre y un inquieto y desesperado Luis Antonio pérez, uno de los gerentes locales de limpieza empresarial y brazo derecho de David López. Me di cuenta que estaba desesperado porque entró intempestivamente a la oficina de David, casi pasándome encima; realmente era irónico: entre más alto llegues a un puesto, tienes más poder y dinero, pero te la pasas estresado, sin tranquilidad, trabajando las 24 horas del día (trabajas cuando estás despierto, y aún dormidos, muchos sueñan con sus pendientes y obligaciones laborales).
Quizá si llegas a ejecutivo, ganas la tranquilidad que ningún otro ejecutivo te puede "desaparecer", pero puedes ser un blanco de la limpieza empresarial; realmente no entiendo porque alguien querría eso.
~~~ o ~~~
David López acababa de despedir a Hugo Rodríguez cuando Luis A. pérez entró como una tromba:
— Hola, oye, ¿que onda con eso tan urgente que me decías?
— Que onda güey, es que quiero que sepas de este asunto, necesito saber si sabes algo.
Luis pérez le dirigió una mirada lo suficientemente inquisitoria para darse cuenta que no tenía ni idea de lo que le hablaban; así que David le dijo:
— ¿Te acuerdas de MaElena Fernandez? La zoologa ésa que quería ser huasteca.
— Sí, la recuerdo. Más que nada quería que la asesoraramos en cuanto a cuestiones legales.
— Exactamente. Quería conservar su negocio y acudió a nosotros para protegerse de todas las acusaciones legales que le hacen. El giro de su negocio, la comercialización de flora y fauna, no es ilegal. por lo menos no todavía. Apenas ayer me enteré que el congreso está a punto de aprobar una ley contra la comercialización de animales; es posible que las cámaras legislativas hayan estado estudiando esta ley desde hace un mes, y es muy posible que la doctora le haya estado dando seguimiento a esto.
— Entonces debe estar medio desesperada ¿no?
— Sí, lo está. Como no le hemos dado respuesta, ya nos está jugando doble.
— ¿Sí?
— Sí, o por lo menos eso creiamos. ¿Te acuerdas de Rocío Sánchez, la espía industrial que les metimos a los mayabos?, bueno, pues ella me dijo que la doctora solamente había hablado con un ejecutivo medio, nada en concreto.
— Oye, pero la operación con la doctora va dejar muchas ganancias, es un negocio con todas las ventajas. No podemos dejarselo a los mayabos. Creo que será mejor retirar a la doctora. podríamos usar a nuestro personal de limpieza, a los mejores, para que sean discretos...
— Eso es lo que acabo de hacer. El chavo que viste salir de la oficina es de limpieza, uno de los mejorcitos que tenemos. pero en realidad, existe un pequeño problema para retirar a la doctora; ella no es una ejecutiva registrada....
— Si, creo que ya te agarré la idea. La empresa de la doctora no tiene competencia, por lo que legalmente no entra en el grupo de ejecutivos a los que se les podría aplicar una limpieza por competencia empresarial...Y por lo tanto, el retiro de la doctora no sería un operativo de limpieza, dentro del marco legal actual; sería un asesinato totalmente castigado por las leyes.Y como de todas maneras tenemos que retirar a la doctora...
— Exacto. Ya la mandamos asesinar, y no debe quedar ningún testigo ni huellas ni pistas.
— Estee... eso quiere decir que no debe quedar nadie del
equipo de limpieza a los que les encargaste este trabajito ¿no?
VI
Espero que todavía haya alguien en el departamento de espionaje industrial (bonito el nombre que le pusieron, "investigación retrospectiva") para averigüar si me pueden asignar a un espía que investigue a la dra., y que la siga para saber cuales son los lugares donde va rutinariamente; lo más seguro es que no haya personal disponible, y aunque lo hubiera, no voy a dejar pasar la oportunidad de averigüarlo todo por mi mismo. Si, creo que eso es mejor, seguirla e investigarla yo mismo; después de todo yo soy el que está interesado ¿verdad?
Tendré que seguirla porque necesito saber su ruta de movimientos: si de repente sale al exterior o todo lo hace dentro de la ciudad; si sus salidas son al exterior ¿qúe medios de transporte usa?, ¿el tren subterráneo público?¿Transporte privado? ¿Va siempre acompañada? ¿Quién la acompaña? Si nunca sale tendré que idear alguna forma para acercarla aunque sea a las salidas o por lo menos para que ella esté en un espacio abierto y sin mucha gente (algún parque por ejemplo, o en alguna excavación de exploración). Actualmente es difícil efectuar algún asesinato dentro de la ciudad, dentro de todo este hacinamiento; todas las calles y edificios están totalmente vigilados con cámaras de video y robots digitalizadores. Al entrar a cualquier edificio o establecimiento te revisan; aunque sea un edificio mal vigilado y semiabandonado (aunque en esta cueva super—poblada no creo que exista algún edificio abandonado o un centímetro cuadrado de terreno baldio).
Aun si uno pudiera realizar el asesinato, las cámaras de
vigilancia grabarían todo, dado que a todos nos tienen
registrados en las computadoras centrales del gobierno, sería
cuestión de horas antes de que lo capturen a uno. Es mejor no
perder tiempo y empezar con la investigación de las
actividades de la doctora.
VII
La pantalla de la terminal exhibía información interminable ante los ojos enrojecidos de Hugo. Quizá fuera un poco inexacto llamar "pantalla" a la pantalla, o al lugar donde se desplegaba la información sin fin; hacía ya muchos años que las pantallas habían logrado liberarse de su soporte físico, incluso la llamada perfección de las pantallas planas LCD—TFT habían quedado obsoletas hacía más de 20 años. Algún tipo de nerd había descubierto la forma de controlar campos electrostáticos que lograban variar la densidad del aire; cuando se proyectaba alguna luz sobre esta capa de aire denso (algún periódista lo bautizó como "aire pesado") resultaba en un comportamiento muy semejante al de una pantalla de proyección. Llamó mucho la atención que este nerd haya hecho este descubrimiento trabajando solo en su garage en — ¿dónde mas? — Silicon Valley. La aplicación inmediata de este invento se dio en la industria cinematográfica; pero no tardó en perfeccionarse para entrar de lleno a la industria de los CRTs y los monitores para computadoras. El resultado lo tenía Hugo ante sus ojos: un espacio virtual donde se mostraban todas las salidas visuales de la máquina. Un espacio que no existía si no estaba energizada la pequeña lámina inferior que controlaba el campo electrostático y con ello los patrones de densidad del aire y con ello la imagen. Incluso ya había "pantallas" —espacios de despliegue— que rodeaban totalmente al espectador y hacían que este se sintiera totalmente inmerso en la imagen. De cualquier forma, se necesitaba tener la vista fija y ceder un poco de atención a los despliegues, eso siempre producia irritación en los ojos. A Hugo no le importaba este detalle; ya había descubierto todos los pequeños logros que había hecho la doctora Fernández a lo largo de su carrera. Sobre todo esos pequeños logros que solamente eran publicados en las redes locales de la universidad.
Desde hacía años, Fármacos Huastecos mantenía cuentas de acceso a los archivos de la UNAM y varios de los mayores centros de formación profesional (pretexto: investigaciones químicas, biológicas, médicas, etc.; realidad: podían accesar lo que les diera la gana), con los que habían hecho investigaciones para desarrollar drogas y para reclutar personal altamente capacitado. A veces, como en el caso de la dra. Fernández, las investigaciones servían para conocer a una persona a la que se iba a eliminar. En la red existen muchos archivos y documentos sobre el desarrollo de investigaciones del Instituto de Investigaciones Genéticas para la preservación de la Flora y la Fauna gratuitos y de acceso público. La información es fácil de conseguir, es fácil saber lo que hizo la doctora, donde estuvo y con quién estuvo. Lo difícil es averigüar todos los datos relacionados con la doctora cuando dejó el instituto.
Aquí está la fecha: 4 de agosto de 2038, la dra. Fernández dejó el instituto por motivos de "superación profesional". A partir de esta fecha ya no hay mas información de ella; ¿dónde buscar ahora? Quizá en los registros de comercio; según me dijo David López, la doctora había fundado una pequeña empresa para la clonación y crianza de animales de granja,... entonces esta compañía debe estar registrada en el gobierno, en alguna de las secretarías..., muy posiblemente la de comercio. Si, aqui está "Granja de Desarrollo Biológico Fernández" (que nombre tan estúpido, que bueno que fracasó) con registro de creación el 28 de septiembre de 2038 siendo los dueños y representantes legales y bla, bla, bla, Maria Elena Fernández Gómez y Eliseo Ramirez Guerrero; a ver,... ¿que más?, la dirección, aquí esta: Coordenadas 240 x 565 a partir del centro de Nueva Anahuac; eso es en el lecho del antigüo rio subterraneo, cerca de la salida aerea 23 sur, mmmmh. Este registro tiene liga al registro de actividades comerciales, a ver... Obviamente, la empresa no tiene fecha de cese de actividades ni quiebra ni nada, pero tiene 15 entradas de datos de otras empresas —para intercambio comercial, seguro—, "Aceros Segura", "Constructora JAM", no, no, eso no sirve..., al final hay varias empresas que parecen de biotecnología: "procesos Biotecnológicos del Centro S.A. de C.V.", "Servicios de Ingeniería Genética S.A. de C.V.", "Laboratorios y procesos Biológicos, S.A."... ¡esta está cerca de la oficina! ¡Aqui debe haber empezado a contactarse con nosotros!, a ver, la transacción tiene registros del 11 de mayo de 2039, 14 de junio de 2039 y 9 de enero de 2040, y esta "procesos Reconstructivos Biológicos, S.A.",... Esta queda junto al edificio de los Mayabos,.... Aquí nos debe haber empezado a traicionar, como dijo David. El 15 de marzo de 2040. La doctora será muy buena onda, pero la verdad, se buscó lo que le va a pasar.
Lo más seguro es que la doctora tenga que salir a la
superficie para entrevistarse con algún mayabo; a ella le
queda cerca la salida 23 sur..., el edificio mayabo queda al oriente
de la ciudad, le quedan cerca todas las salidas orientales... El que
seguro si sabe es Jaime, a lo mejor hasta podría cruzar
información y averigüar en donde se juntan.
VIII
— Tu hazme caso...., el lugar donde se encuentran es en las barrancas de Santa Fe, en el edificio del arco — decía Jaime.
Ni siquiera disminuyó un poco la velocidad de su andar. por lo que se veía estaba excitado; yo no estaba tan seguro de que sus afirmaciones fueran absolutamente correctas:
— ¿Cómo estas tan seguro?
— Es lógico. Los mayabos no utilizan la salida 15 oriente, porque es la que les queda más cerca, si alguien quisiera hacer algo contra ellos, lo primero que pensaría es que es obvio que utilizan esa salida, y por tanto, es obvio que cualquier ataque o emboscada se llevaría a cabo por el rumbo de las salidas oriente. El edificio mayabo queda al sur—oriente de la gruta, y sucede que hay una ruta muy usada que tiene sus terminales al oriente y al sur, junto a la salida 38 sur...Entonces....Sí, creo que ya le atinaste... Tanto la doctora esa como los mayabos salen hacia el sur. El punto que les queda más cercano a los dos es el edificio del arco. Es lógico. Además este funcionaba como edificio de oficinas el siglo pasado; no creo que mucha gente visite el edificio, usarían el espacio disponible para sus juntas, después de todo, no creo que esté totalmente en ruinas.

Seguimos caminando en silencio hasta llegar a la armería de la empresa.El atentado a la doctora no deberá tener mayores dificultades, el Jimmy ya adivinó el lugar más probable de reunión, y no creo que la doctora Fernández use chaleco antibalas, o protecciones electromagnéticas; yo estoy seguro que con mi rifle de repulsión magnética es más que suficiente, pero Jaime insiste en llevar algunas armas en el helicóptero, por si acaso; supongo que ya no quería otra persecución de policias y ladrones como la otra vez. Aparte tenía razón: había que estar prevenido por si nos la teníamos que ver con los guardesapaldas mayabos... Ahora que lo pienso bien... no sé... siento que nos falta algo, algún detalle o alguna otra cosa.
— Cuidado con ese rifle, es de los nuevos de concentración lumínica. Si lo dejas caer, vamos a tener que convertirnos en esclavos de los huastecos para poder pagarlo.
El comentario de Jimmy me sacó de mis reflexiones. Siento que tengo en la punta de la lengua lo que se me está olvidando, pero no lo logro ubicar con exactitud.
— Oye Jaime...
— ¿Que?
— No, nada...
IX
Salir de la ciudad y aterrizar en cualquier azotea expuesta al exterior siempre es una experiencia bastante desagradable. Sobrevolar todas esas ruinas, todo ese cascajo bajo la inclemencia del sol y toda su mortal radiación ultravioleta. El maldito calor que se encierra dentro del traje stealth para limpieza. La aprehensión que se siente cuando llegas a la superficie: hay que estar preparado para cualquier cosa; desde una rata o algún reptil ponzoñoso hasta el encuentro con otro asesino que haya tenido la idea de hacer una emboscada en el mismo sitio que uno escogió, a pesar de que tal situación es altamente improbable. por lo menos desde que empecé a trabajar de asesino, nunca me ha tocado encontrarme algún contratiempo antes de tiempo.
Muchas incomodidades, aún cuando uno no está en misión, sino preparando la emboscada. pero soy un profesional, tengo que aguantar estoicamente. Y todavía tengo que hacer malabarismos para pasarme al edificio de junto, el famoso edificio del arco. Bajar los 30 pisos de este edificio, y luego subir hasta el último piso del otro, como que esta duro. Mejor disparo la cuerda con su ancla (como todo un terrorista del siglo pasado) y le hago como Tarzán: colgarme del mecate para pasarme al otro edificio.
Después de asegurarme que la azotea es segura, bajo al piso inferior y... ¡guau! Justo a la primera. En esta oficina es donde se deben reunir la dra. Fernandez y los ejecutivos mayabos: hay una mesa y varias sillas sin polvo, como si las estuvieran usando, aparte, este cuarto se ve medio escombrado, aunque esté lleno de cascajo como el resto del edificio y....
— Limpio1, limpio1, contesta rápido...
La interrupción por la radio me hizo llenarme de angustia. Generalmente no usabamos la radio en las misiones de preparación de la emboscada; lo más seguro es que fuera una emergencia, y casi seguro que no iba a ser una sorpresa agradable.
— Aqui limpio1, ¿qué pasó Jimmy?
— Oyes Hugo, se acercan dos autos de transporte aereo; creo que son ellos. Mejor te sales de ahí.
— Entendido, fuera.
Lo bueno es que siempre me cargo mi rifle de repulsión, aun en misiones de reconocimiento y en las de preparación de emboscadas. Me voy a tener que llevar todos estos chunches de espionaje a la azotea; hasta eso que el retiro de la doctora se va a hacer más rápido de lo que pensé.
Bueno, ahora a correr a la azotea y a prepararme para la emboscada, ¡que emoción! Yo, personalmente en persona voy a matar a MaElena Fernández, mis deditos son los que van a apretar el gatillo, y le voy a disparar con mi propio rifle; ¡jijos!, ya no puedo esperar. En vez de correr voy a volar.
~~ o ~~
Ahora no estoy usando una mira infrarroja, sino una normal, para luz visible; de todas manera ya tengo su cuello bien enfocado y en la mira. ¡Qué piel tan blanca!, de joven ha de haber sido muy guapa. Lástima que se tenga que morir.
Un leve movimiento al gatillo, y la doctora cae —ya sin vida, estoy seguro porque soy un profesional y sé hacer mi trabajo— y..., y...., ¡cierto!, ¡no podría ser de otra forma!, los guardaespaldas ya la vieron caer, pero están protegiendo a SUS ejecutivos, a los mayabos. ¡Con una chingada!, ¡lo tenía en la punta de la lengua cuando el Jimmy y yo estabamos preparando la emboscada!, es obvio: la doctora Fernandez no llevaba guardaespaldas porque ella no pertenecía a alguna empresa.
¡Y yo la acabo de matar fuera de la ley!, no puedo decir que la retiré porque ella no era ejecutiva. ¡Con un demonio!, la compañía ni me va a defender ni nada.... Necesito huir. Correr, volar, me voy a tener que desaparecer de Nueva Anahuac; la poli no va a tardar en llegar. Momento... El Jimmy siempre me ha sido fiel, siempre hemos sido bien cuates, no creo que se haya ido así como así. Nada más lo tengo que buscar, estabamos preparando la emboscada, así que no quedó acordado algún lugar, ¡diablos!
~~ o ~~
— Escape1, escape1, ¿me recibes? Jimmy, con un demonio, ¿dónde estás?
La cuerda todavía está colgando entre los dos edificios. La puedo usar y luego cortarla para que la policía no pueda rastrearme.
— Escape1, escape1, ¿me recibes?
Apenas entre al otro edificio me voy corriendo a la azotea para ver si localizo al helicóptero. La poli no ha llegado; eso me da unos segundos más.
Llegué al otro edificio (por cierto, me corté la
mano cuando estaba entrando), y cuando subí a la azotea, no
encontré ni rastro del helicóptero, porque me encontré
lo que menos me esperaba.
X
— David... David López, ¿qué está haciendo aqui, licenciado?
— Ahorita no soy el licenciado David López. Si ves, uso la misma ropa que tú:
» Un traje stealth de limpieza, lentes anti—UV, botas de alta torsión... Solamente que yo no tengo un rifle de repulsión, sólo esta pistolita.
David estaba vestido con las ropas reglamentarias del personal de limpieza, solamente que también tenía protecciones: un chaleco kevlar—cerámica contra impactos balísticos y un cinturón para control de campos electromagnéticos, para actuar como escudo anti—rayos.
Apenas estaba asimilando lo que me acababa de decir cuando ya tenía frente a mi rostro la pistola esa. Tenía razón David al decirle "pistolita", parecía de juguete: más o menos como los blasters de Star Trek de principios de siglo, pero más voluminosa y con el mango mucho más largo.
No tenía ni idea de qué diablos estaba haciendo ahí el David, o el porqué estaba ahí. La vestimenta de limpieza era casi obligatoria para salir a la superficie, ¿pero porqué tan protegido?, ¿porqué el chaleco anti—balas y el escudo electromagnético?, ¿porqué me apunta con su pistolita?
Los mayabos y sus guardaespaldas ya habían desaparecido, pero las sirenas de la policía aerea ya se oian a lo lejos; en un par de minutos verían el cadáver de la doctora Fernandez y acordonarían la zona. Necesitaba desaparecer, y David también; en lo único que puedo pensar es en Jaime y su helicóptero.
— ¿Y Jaime Gómez? ¿Y el helicóptero?
— ¿Jaime?..., ah, si, Jaime Gómez, el piloto del helicóptero. Verás, él..., está... Al diablo, ni Jaime ni el helicóptero están aqui. Acabas de asesinar a la dra. MaElena Fernández...
— porque usted me dijo...
— ¡Cállate! La mataste a pesar de que no era mayaba, y ahora ya no la podremos hacer husteca...
— pero los informes indicaban que nos estaba traicionando...
— ¡Cállate! Como ya viste, no era parte de la empresa Mayab, puesto que ni siquiera tenía guardespaldas asignado. Acabas de cometer un asesinato ilegal, y eso no tiene cabida en Fármacos Huastecos.
— pero..., pero..., yo retiré a la doctora por orden directa de usted...
El sarcasmo del momento se dibujó en la estúpida
sonrisa que se delineo en su rostro. El láser de la mira se
fijó en la base de mi cuello y...., bueno, supongo que esta es
una muerte digna de un profesional, como yo.
EPÍLOGO
David López agradeció que los nuevos prototipos de pistola de concentración lumínica fueran pequeñas, portátiles, ligeras...., e indetectables. pasaría sin problemas a través de la aduana citadina.
El calor del rayo lumínico concentrado cauteriza las heridas causadas casi instantáneamente, por lo que ni el cadáver ni el atacante se llenaban de sangre; también la muerte causada era casi instantánea, digno de un profesional como lo fue Hugo Rodríguez — pensaba mientras se alejaba trotando.
PREFACIO A ESTE ESCRITO RARO LLAMADO NOVELA.
I. LOS ÁNGELES, NOVIEMBRE DE 2019.

II. HOLDEN.
III. DECKARD.
IV. BRYANT.
V. RAQUEL.
VI. HOTEL.
VII. ROY.
VIII. MEMORIAS DEL VERDE.
IX. PRIS.
X. ESPER.
XI. MERCADO.
XII. TAFFEY.
XIII. ZHORA.
XIV. LEÓN.
XV. "YO SOY EL OFICIO".
XVI. SEBASTIÁN.
XVII. TYRELL.
XVIII. EDDIE, UN VIEJO AMIGO.
XIX. LA HORA DEL CAZADOR.
XX. EL SUEÑO DEL UNICORNIO.
Prefacio a este escrito raro llamado novela.
Blade Runner es una de esas extrañas obras que evolucionan
antes de plasmarse en la realidad, evolucionan cuando ya se están
produciendo y siguen evolucionando cuando se supone que ya son
productos hechos y derechos.
La novela "¿Sueñan
los Androides con Ovejas Eléctricas?" de philip K. Dick
sirvió de base para el guión de la película,
pero "Blade Runner" solamente se basa en la novela, no es
la novela traducida a película.
Desde su concepción, "Blade Runner" trascendió los límites fílmicos para convertirse en una recopilación de ideas de diversas fuentes (el título viene de una novela de comercio y tráfico de equipo médico, gran parte de la ambientación se deben a ideas del futurista visual Syd Mead, la idea del multiculturalismo, la mezcolanza y revoltura de lenguajes ni siquiera está mencionada en la novela), aunque siempre se tuvo el objetivo de producir una película, nada más.
Durante la producción "Blade Runner" se tuvo que enfrentar a uno y mil obstáculos (sobre todo de presupuesto), esto hizo que se tuvieran que hacer cambios, modificaciones y adaptaciones sobre la marcha; es decir, mientras se estaba filmando, durante la edición, producción de efectos especiales, musicalización, etc. Esto hizo que el producto final fuera un filme escabroso, difícil de entender pero cómodamente permeable para la comunidad aficionada a la ciencia ficción. Como resultado de esto, se hicieron modificaciones a la película aún cuando técnicamente ya estaba terminada; prueba tangible de esto es la tristemente famosa "voz en off".
Cuando la película se liberó al público, en
1982, generó un gran fracaso económico. Aunque el
público en general protestaba por la impenetrabilidad del tema
y pedía más concesiones, la comunidad aficionada a la
ciencia ficción empezó a reconocer la grandeza e
importancia de esta obra. A medida que "Blade Runner"
tomaba su lugar como una de las obras más emblemáticas
de la ciencia ficción, la comunidad cienciaficcioñera
comenzaba a tomar tanto interés que se empezaron a idear
explicaciones para rellenar los hoyitos lógicos que había
en la trama gracias a las vertiginosas evoluciones que había
sufrido el film durante su producción.
Blade Runner estaba
evolucionando otra vez.
En estos años de principios de siglo, la obra sigue
causando polémicas, sesudos ensayos, revisiones, críticas,
comparaciones,... y todavía sigue asombrándonos.
Esta
novela, esta versión novelada, es solamente algo lejano que
intenta contribuir a esta evolución.
Quizá la película "Blade Runner" ya esté terminada, pero el mito está lejos de acabarse.
Blade Runner
Versión novelada por el policleto inge y los todavía asombrados malditos.
A principios del siglo XXI, la corporación Tyrell llevó
la evolución robótica a la fase NEXUS —un ser
virtualmente idéntico a un humano— conocido como
Replicante.
Los Replicantes NEXUS 6 eran superiores en fuerza y agilidad y
al menos iguales en inteligencia, a los ingenieros genéticos
que los diseñaron.
Se usaban replicantes como mano de obra esclava fuera de la
Tierra, en las peligrosas labores de exploración y
colonización de otros planetas.

Después de un sangriento motín de un equipo de combate NEXUS 6 en una
colonia extraterrestre, los replicantes fueron declarados ilegales en
la Tierra— bajo pena de muerte.
Se formaron escuadrones especiales de policía —las UNIDADES BLADE
RUNNER — a los que se les ordenó tirar a matar a
cualquier replicante que irrumpiera en la Tierra.
Esto no fue llamado ejecución,
se le llamó retiro.
I. Los Ángeles, noviembre de 2019.
Holden no podía dejar de sentirse fascinado por las explosiones causadas por el
exceso de energía en las chimeneas de los edificios. La
iluminación ígnea de las llamaradas se reflejaban en
sus ojos mientras estaba de pie junto a una de las ventanas
panorámicas en la pirámide corporativa de oficinas de
la empresa Tyrell, dedicada al desarrollo y fabricación de
replicantes.
Desde ahí podía
contemplar los avances del siglo XXI: los spinners, autos voladores
dirigidos por motores de ventilación extrema y motores de
trasmisión de rotación para circular por tierra,
alimentados por células de hidrógeno líquido;
restringidos, sin embargo, al cuerpo policiaco desde el '15, aunque
una enmienda permitía su circulación para usos no
oficiales desde principios del '17. De cualquier forma, habían
llegado a ser tan caros que solamente los ricos los podían
comprar. Los edificios más grandes eran construidos siguiendo
estructuras piramidales; así podían ser más
grandes y seguros: llegar a los 500 metros de altura y, gracias al
ahora férreo control policiaco y electrónico, evitar
las amenazas y atentados tan comunes a principios de siglo.
Las construcciones usadas como fabricas automatizadas eran las únicas
construidas según las estructuras establecidas el siglo
pasado: torres y rascacielos puntiagudos, igual que las
construcciones antiguas y obsoletas; muchas de ellas abandonadas ya
desde hacía tiempo.
El exceso de vapor de agua y bióxido de carbono generados por los spinners
y por las chimeneas de las pirámides habían causado que
la siempre amenazada ciudad de Los Ángeles estuviera sumida en
una llovizna y ocasos semipermanentes, aunque esto también
ocasionaba que las pirámides siempre tuvieran luces encendidas
tanto para combatir la oscuridad como para servir de señalamiento
a los spinners. Generalmente el nuevo smog formado por hollín,
bióxido de carbono y vapor de agua era tan denso que se podía
ver el haz de luz generado por las pirámides más altas,
como la pirámide de oficinas de la empresa Tyrell.
II. Holden.
Holden seguía de pie ante la ventana panorámica en la
oficina que se le había asignado en el piso 201, fascinado por
el espectáculo de la civilización corporativa del siglo
XXI.
La voz del intercomunicador interrumpió su contemplación:
"Siguiente sujeto, Kowalski, León, ingeniero,
procesamiento de desperdicios, sección de archivo, nuevos
empleados, seis días."
Ya era el quinto entrevistado de ese día y aun no había obtenido
resultados. Quizá así era mejor.
Tocaron a la puerta mientras el intercomunicador voceaba amablemente:
"Llamando al Sr. Webber. Favor de ..."
—Adelante.
Entró un sujeto bastante corpulento, de unos 35 años y
vestido con una bata. Mientras Holden tomaba asiento para preparar la
máquina para la prueba, la voz femenina en el intercomunicador
anunciaba:
"... repórtese a la zona A,
sección 9. Sector de replicación, nivel 9 —tenemos
una alerta de seguridad B-1. prepárense para una
revisión de ID..."
—Siéntese.
León se sentó mientras miraba a
Holden preparar la máquina. Nunca había visto este tipo
de maquinaria, con esa especie de mira, fuelle, cámaras ...
En el intercomunicador se volvió a oír:
"Sector de replicación, nivel 9 — tenemos
una alerta de seguridad B-1. prepárense para...".
León se puso un poco nervioso, por lo que preguntó:
—¿Le molesta si hablo? Las pruebas me ponen un poco
nervioso.
Holden, al contrario de León,
estaba bastante concentrado en su trabajo, por lo que el comentario
lo tomó un poco por sorpresa. Tan sólo atinó a
responder:
—¿Eh? Solamente no se mueva, por favor.
—perdón.
La disculpa de León se entremezcló con los ruidos de la
actividad de la máquina que anunciaba que estaba cobrando
vida. Aun se sentía incomodo, por lo que empezó a
parlotear:
—Ya me hicieron la prueba de CI
este año, no creo que alguna vez haya tomado esta...
Holden le interrumpió bruscamente:
—El tiempo de reacción es un factor importante; por favor trate de
poner atención. Responda tan rápidamente como pueda.
—Seguro.
¿Tiempo de reacción? ¿Qué clase de prueba era esta? Quizá
era alguna de las que le había hablado Roy. Era mejor estar
alerta a lo que le preguntaran y contestar como un humano normal.
Hasta el Sr. Holden éste que lo estaba entrevistando le
empezaba a parecer sospechoso, no se veía como los demás.
Le oyó decir:
—Uno-uno-ocho-siete en Hunterwasser.
Así que respondió lo más rápido
que pudo:
—Ese es el hotel.
La respuesta tomó a Holden un poco por sorpresa:
—¿Cómo?
—Donde vivo.
—¿Es un buen lugar?
—Sí; seguro, creo —¿es parte de la prueba?
Había llevado bien el diálogo, fluido y sin pausas,
pero la última pregunta podría descubrir demasiado
nerviosismo. Recordó lo que le aconsejaron Roy y Zhora: que
por ningún motivo se pusiera nervioso, que evitara eso a toda
costa.
—No. Tan sólo lo estoy preparando, eso es todo.
—Oh. No es elegante ni nada.
—Está en el desierto, caminando sobre la arena cuando de repente...
—¿Ya empezó la prueba?
—Sí. Está
en el desierto, caminando sobre la arena cuando de repente mira hacia
abajo...
—¿Cual?
—¿Qué?
—¿Cual desierto?
Sí. preguntar estaba bien. Demostraba interés por el tema. Además de todo, las
respuestas eran fluidas, casi sin pensar. Quizá Holden no se
fijara tanto en el nerviosismo que había mostrado.
Holden continuó hablando:
—No importa en cual desierto está. Es una pregunta meramente hipotética.
—pero, ¿porqué estoy ahí?
—Quizá esté harto, quizá
quiera estar solo, ¿quién sabe? Mira hacia abajo y ve
una caguama, León, está reptando...
—¿Caguama? ¿Qué es eso?
—¿Sabe lo que es una tortuga?
—por
supuesto.
—Son lo mismo.
Las respuestas de León parecían las de
una persona nerviosa e impaciente. Alguien bastante desagradable.
pero Holden ya estaba acostumbrado; en muchas entrevistas tenía
que tratar con gente así. "Y lo peor es que éste
es ingeniero; éstos son los peores —pensaba—,
siempre quieren saber todos los detalles". La última
respuesta hizo que se reclinara sobre su silla y tomara una aspirada
bastante profunda a su cigarrillo; hubiera suspirado, pero había
algunos entrevistados que consideraban eso desagradable; como el
entrevistado del mes pasado que..., miró los monitores
pupilares de la máquina y se dio cuenta que los indicadores se
mostraban más altos de lo normal. Las pupilas estaban
dilatándose en fluctuaciones anormales y los indicadores LED
estaban llegando al rojo mucho más veces que el promedio, y
eso que solamente había mencionado un animal que León
no conocía.
Oyó a León decir
"Nunca he visto una tortuga", mientras le dedicaba una
mirada de sorpresa y lástima. Había atrapado a uno,
pero eso significaba que tendría que retirarlo.
León continuó:
—pero entiendo lo
que quiere decir.
—Se agacha y voltea a la
caguama boca arriba, León.
—¿Ud.
inventa estas preguntas, Sr. Holden? ¿O alguien las escribe
por usted?
Holden no hizo caso de esta pregunta y
siguió con el interrogatorio:
—La
caguama se queda boca arriba, con el sol quemándole la panza,
tratando desesperadamente de darse vuelta, pero no puede. No sin su
ayuda. pero usted no le ayuda.
—¿Cómo
que no le ayudo?
—Usted no le ayuda. ¿porqué
no León?
La reacción de León era exagerada ante
una sencilla situación hipotética. Holden ni siquiera
necesitaba la máquina para confirmar su hallazgo, no necesitó
las gráficas que indicaban la verdad.
León
estaba seguro que había arruinado la entrevista. Roy le había
advertido mil veces que lo podrían detectar por su nerviosismo
y sus reacciones. Simplemente no lo pudo controlar. Es decir, ¿hacer
daño a algo que ni siquiera podían comprender?¿A
algo vivo que no les pertenecía?¿Que clase de monstruos
eran los humanos?
pero esto ya no importaba. Casi
seguro lo había echado a perder; igual que cuando mató
a aquella aeromoza del trasbordador que los había traído
a la Tierra; tuvieron que matar a todos. Vio a Holden relajarse,
recargarse en su silla y darle una chupada a su cigarro mientras le
oía decir "Son tan sólo preguntas, León".
Con un demonio, sí se había dado cuenta de su reacción
exagerada. ¿Y ahora, qué diablos haría?
Holden continuó:
—En respuesta a su
pregunta, otra persona me las escribe. Es una prueba diseñada
para provocar una respuesta emocional.
Holden se
volvió a enderezar para seguir el interrogatorio:
—¿Continuamos?
León trató de tranquilizarse, aunque ya
no importaba; brevemente movió la cabeza para decir que sí
a Holden aunque ya había decidido lo que tenía que
hacer: ya había matado humanos antes, así que uno más
no le haría daño; además, no había otra
salida.
Holden pensó que había llegado el momento
de hacer la pregunta principal, así que dijo:
—Describa en palabras sencillas solamente aquellas cosas buenas
que recuerde acerca de su madre.
Ya era demasiado. León se reacomodó en
su silla para darle espacio a sus manos para que buscaran la pistola,
así que buscó con ansias el metal frío y duro y
lo puso en su regazo. Contestó:
— ¿Mi
madre?
Holden mostró una sonrisa artificial
en su rostro mientras respondía afirmativamente, a lo que León
replicó:
—Déjeme contarle acerca
de mi madre.
por suerte los nuevos sistemas de explosión
mediante expansión de cápsulas de nitrógeno
líquido hacían de las armas algo tan letal que un solo
disparo podía fácilmente atravesar una pared, ningún
humano podría sobrevivir a un tiro. Lo malo era que la pistola
que llevaba era un modelo antiguo que disparaba metralla de aleación
de aluminio y tungsteno y hacía mucho ruido durante el
disparo.
De cualquier manera, el tiro que hizo por
debajo de la mesa le dio a Holden justo en el estómago y tal
como León lo había imaginado, impulsó a Holden
con todo y silla hasta atravesar la pared. De cualquier forma no eran
balas que tuvieran una carga explosiva, así que sería
mejor asegurarse dándole otro tiro; se puso de pie, le apuntó
y disparó nuevamente dándole en la espalda a Holden.
III. Deckard.
La atmósfera en la ciudad estaba tan oscura y sucia como el
interior de una mina de carbón. Los spinners policiacos tenían
que usar dos o tres filtros de aire en las entradas de sus turbinas
de oxidación de hidrógeno para poder hacer sus rondas
diarias entre los rascacielos sin tener mayores problemas mecánicos.
La circulación de spinners no oficiales
estaba restringida a un techo de 50 metros, pero los patrullajes
policiales podían circular a cualquier altura.
Lo único que iluminaba el ambiente eran las luces de los
edificios, pirámides y video—anuncios murales que
colgaban de algunas fachadas. La húmeda calle estaba bien
iluminada por el bombardeo de miles de luces de neón que
anunciaban toda clase de mercancías y servicios.
La monótona cacofonía producida por la
llovizna pertinaz se rompía con la voz atronante que provenía
de los altavoces del dirigible—anuncio:

"UNA NUEVA VIDA LE ESPERA EN LAS COLONIAS EXTRATERRESTRES. LA
POSIBILIDAD DE COMENZAR DE NUEVO EN UNA TIERRA DORADA DE
OPORTUNIDADES Y AVENTURAS."
El hacinamiento de
gente, la humedad y el calor eterno dado a luz por el efecto
invernadero, habían logrado hacer de la Tierra un lugar
agresivo y poco habitable. Las pocas decenas de millones que todavía
permanecían en el planeta pertenecían a los estratos
sociales más bajos: relegados, parias, delincuentes; además
de todos los enfermos que no podían salir de la Tierra,
algunos poderosos industriales y el eterno cuerpo policiaco y de
gobierno.
Deckard esperaba impaciente su turno para ocupar un
asiento en el puesto de sushi. Leía aburridamente el periódico
mientras oía al anciano maestro de sushi atendiendo el
restaurante: ¿Nan-ni shimasho-ka?
La gente
que se apretujaba en la húmeda calle portaba la vestimenta
civil normal: un abrigo y sombreros impermeables; algunos llevaban
lentes para la lluvia, aunque muchos seguían la moda de llevar
un paraguas con una luz de neón como varilla. Oyó la
bocina del altavoz del dirigible e hizo que volteara hacia arriba:
"UNA NUEVA VIDA LE ESPERA EN LAS COLONIAS
EXTRATERRESTRES. LA pOSIBILIDAD DE COMENZAR DE NUEVO EN UNA TIERRA
DORADA DE OPORTUNIDADES Y AVENTURAS. ¡VAYAMOS A LAS COLONIAS!"
Miraba con fastidio al dirigible, contemplando los
reflectores, los anuncios luminosos y las miles de brillantes luces
que tenía instaladas para llamar la atención. A pesar
de que la mayoría de los drigibles tenían cámaras
de video instaladas por la policía para "vigilar" a
la ciudadanía, muchas veces era bonito verlos en el cielo,
muchas veces sus anuncios ambulantes con música del folclor
japonés con geishas bien maquilladas eran lo único que
irrumpía la monotonía de la vida diaria. Los altavoces
del dirigible continuaban anunciando su mensaje:
"ESTE ANUNCIO LLEGA A USTEDES pOR CORTESIA DE LA CORpORACION
SHIMAGO-DOMÍNGUEZ, AYUDANDO A AMERICA EN EL NUEVO MUNDO."
"El corporativismo desarrollado en este siglo
es horrible." —pensaba— "¿Es que acaso
necesitamos que una empresa decida lo que es mejor para nosotros?"
Regresó sus ojos al periódico. pero la mezcla de enojo
y decepción evitaron que pudiera llegar a leer algo.
La voz del dirigible se vio interrumpida por el
anciano del local de sushi:
—...akimashita,
akimashita. Irasshai, irasshai ([ahora está] libre. pase,
pase).
El anciano del sushi le llamaba y hacía
señas para que se acercara. Deckard puso el periódico
sobre su cabeza para evitar empaparse mientras el dirigible seguía
anunciando:
"USE A SU NUEVO AMIGO COMO FIEL
SIRVIENTE PERSONAL O..."
Se acercó al
mostrador para ver lo que comería esa tarde. El anciano del
sushi le recibió diciendo:
—Sa dozo.
¿Nan-ni shimasho-ka? (Buen día. ¿Qué le
gustaría comer?)
"COMO UN INFATIGABLE
TRABAJADOR DE CAMPO..."
Deckard devolvió
la mirada al anciano y le dijo, señalándole un frasco:
—Déme cuatro.
—Futatsu
de jubun desuyo. (Dos deben ser suficientes para Ud.).
—No. Cuatro. Dos, dos, cuatro.
—Futatsu
de jubun desuyo.
"UN HUMANOIDE REPLICANTE
CREADO MEDIANTE INGENIERIA GENETICA HA SIDO PERSONALIZADO PARA USTED
..."
Haciendo un gesto de fastidio, Deckard se
dio por vencido:
—Y fideos.
—Wakatte kudasai yo. (por favor, entienda mi posición).
"... Y DISEÑADO ESPECÍFICAMENTE PARA
CUBRIR SUS NECESIDADES. ASÍ QUE, ÁNIMO AMERICA; VAMOS A
HACER EQUIPO ALLA ARRIBA..."
Era un fastidio ver esta ciudad invadida por
inmigrantes que ni siquiera se molestaban en hablar en inglés.
Este viejito ya debe haber llegado grande a la ciudad. Hablaba un
buen japonés sin acento americano. Su antiguo trabajo como
policía le había obligado a entender muchas lenguas
extranjeras: japonés, coreano, español, alemán,
francés, en fin; si alguien pasaba el suficiente tiempo
patrullando las calles, aprendía la jerga, el caló, el
habla que se usaba, un galimatías que revolvía todas
las expresiones usadas. Aunque uno podía comunicarse con eso,
ni por casualidad llegaba a la categoría de lenguaje.
Mientras el anciano del sushi le empezaba a limpiar el lugar del
mostrador que ocupaba, Deckard tomaba unos palillos para comer. Se
sentó y pensó que todos le estaban diciendo —más
bien, "sugiriendo" lo que debían hacer. El dirigible
le decía que fuera a las colonias, el anciano del sushi
diciéndole que dos deberían bastarle—.
Un policía uniformado lo tomó por el hombro mientras
decía:
—Hey, idi-wa (coreano para "hey,
ven aquí").
por su lado izquierdo se le
acercó otro policía, aunque no estaba uniformado. Traía
puesta una gabardina de cuello ancho y sombrero fuera de moda. Se
acercó lento y seguro. Le dijo:
—Monsier,
ada-na kobishin angum bi-te. (señor, se requiere que me
acompañe).
Deckard sintió sus músculos tensándose
en forma instantánea. ¿Un poli y alguien hablando en
jeringoza callejera? Mal augurio, sin duda. Le hizo señas al
anciano del sushi para que se acercara, señalándole al
tipo de la gabardina. El anciano del sushi le dijo:
—El dice que Ud. bajo arresto, Sr. Deckard.
Respondió, sin dirigirse a alguien en particular:
—Atrapaste al chavo equivocado, camarada.
El
tipo de la gabardina lo miró fijamente y le dijo:
—Lo-faast! Nehod[y] maar! Te vad[y] a Blade... Blade Runner!
(No chingues hombre, ya sé que eres un Blade... ¡Blade
Runner!).
El anciano del sushi lo miró con un
poco de sorpresa mientras le decía:
—El
dice que Ud. Brade Runna.
—Dile que estoy
comiendo.
—Captain Bryant toka. Meni-o mae-yo.
(El capitán Bryant lo ordenó. Me dijo que lo trajera.)
—Bryant ¿ah?
—¡Hai!
Deckard pensaba que si la orden venía
directamente de Bryant es que algo gordo había pasado: lo
había buscado a él, a pesar de que había
renunciado al escuadrón de Blade Runners hacía tiempo
ya. Y lo había buscado con otro detective (posiblemente otro
Blade Runner), a pesar de que hubiera podido pedírselo a
cualquier otro uniformado. Se levantó de su asiento en la
barra de sushi y los siguió, llevándose su envase de
fideos.
El uniformado se alejó para seguir patrullando
las calles. Deckard y el de la gabardina caminaron bajo la lluvia
hasta llegar a un spinner policiaco. Deckard ya estaba convencido que
el de la gabardina era un Blade Runner, cojeaba un poco al caminar y
actuaba bajo las ordenes de Bryant. posiblemente un novato en el
escuadrón, puesto que los Blade Runners no hacían
arrestos y generalmente no hacían de chofer. En la calle se
podían oír motores de combustión interna,
prohibidos desde 2010; sin embargo, no todos tenían dinero
para un nuevo auto, una conversión o siquiera una adaptación.
Cuando subieron al spinner, Deckard pudo
comprobar que el de la gabardina, si es que era Blade Runner, era un
primerizo: se quitó el sombrero y se puso un gorro oficial de
piloto de spinners; un buen Blade Runner siempre debería
parecer Blade Runner; el hecho de que el primerizo se rebajara a
pilotar un spinner quería decir que acaba de ser ascendido,
posiblemente antes era un patrullero.
Se acomodó en su asiento de copiloto mientras veía al piloto encender
todos los controles y pantallas de las computadoras de mando. La
radio cobró vida diciendo "AMARILLO TRES, SUBA Y MANTENGA
CUATROCIENTOS...", en la pantalla principal del spinner se podía
ver la frase ENVIRON Ctr (Environment Control —Control de Medio
Ambiente) y diversas cifras que bajaban por lo pantalla siendo
sustituidas por líneas mientras el motor principal se
calentaba lo suficiente para iniciar el proceso de oxidación
de hidrógeno. Cuando las cifras danzantes llegaron hasta el
fondo de la pantalla, ésta se volvió roja y empezó
a parpadear un mensaje en mayúsculas: pURGE (purga) indicando
que todos los motores estaban sicronizados y a temperatura adecuada
para la mantener una combustión continua.
"...APROXIME AL ÁREA SEIS..." Los motores empezaron
a funcionar en medio de un fuerte zumbido y el vehículo se
elevó lanzando chorros de vapor de agua químicamente
pura.
El vehículo empezó su movimiento
vertical de ascensión; se veía en la pantalla un
esquema animado de las fases de ignición de los motores.
Ascendieron verticalmente siguiendo una trayectoria espiral. Subieron
hasta los 120 metros, librando los edificios altos existentes, el
techo del tráfico normal (30 metros) y las rutas del
patrullaje rutinario (30 — 70 metros). Deckard se asomó
por la ventanilla para contemplar la ciudad oscura y triste, las
ventanas laterales, al igual que el parabrisas, estaban empapadas por
la llovizna y la humedad que reinaba en la superficie; en el exterior
se podían ver los millones de luces provenientes de los
interiores de las múltiples edificaciones angelinas; el
parpadeo de las luces guía a la navegación iluminaban
intermitentemente el interior del spinner mientras las mega pantallas
de video iluminaban las fachadas de los edificios con sus miles de
colores animados que anunciaban algún producto. No tenía
esta perspectiva desde que dejó la policía, hacía
ya tanto tiempo. Regreso su atención a los fideos y al
recipiente convexo que los contenía; después de todo,
él los había pagado y lo menos que podía hacer
era comérselos.
En contra flujo pasaron velozmente un par
de spinners deportivos; seguramente eran juniors tratando de desafiar
las alturas policíacas. Generalmente no causaban problemas,
todo buen policía ya sabía que había que
tratarlos como mascotas: si uno no les hacía caso, dejaban de
dar lata.
En la pantalla de pilotaje se mostraba la
ruta optimizada que seguirían las computadoras de abordo; en
la pantalla principal se desplegaban las instrucciones sugeridas para
la aproximación a la torre policial. por el parabrisas se
podía ver como se acercaban a la construcción
cilíndrica de 80 pisos con techo especialmente diseñado
como atracadero de vehículos oficiales: tres puertos de
estacionamiento acomodados en L cada cinco metros. Iniciaron la
espiral de descenso.
"... DESCENSO FINAL. ACERCANDOSE A RUTA DE APROXIMACION. EN CURSO. SOBRE UMBRAL DE ATERRIZAJE."
IV. Bryant.
Aterrizaron suavemente sobre el puerto
de entrada y entraron al edificio sede de la Central de policía
de la ciudad de Los Ángeles.
La computadora central del
edificio registró el acceso de los dos Blade Runners en cuanto
abordaron el ascensor que los llevaría al piso de control
central del escuadrón de Blade Runners.
El
ambiente en ese piso era sórdido y deprimente; había
una iluminación difusa que lo impregnaba todo. En la sala
principal había multitud de escritorios viejos donde los Blade
Runners hacían su papeleo rutinario.
"Nada
ha cambiado en los años que ya no he estado aquí"
—pensaba Deckard con una mezcla de nostalgia y decepción.
El tipo de la gabardina caminaba parsimoniosamente delante de él,
con la seguridad que le daba el saber a dónde se dirigía.
La oficina de Bryant estaba al fondo, señalada con letras rotuladas claramente en la puerta de entrada:
M. BRYANT
INSPECTOR
Deckard abrió la puerta con fastidio mediante
un portazo. Bryant lo saludó:
—Hola
Deck.
—Bryant —respondió Deckard,
mirando a su ex—jefe con nostalgia y satisfacción.
Bryant sabía los remordimientos y dudas
morales que habían hecho que Deckard renunciara a ser un Blade
Runner, además, había hecho que lo arrestaran para
traerlo, una manera poco amable de pedirle que se reunieran; así
que le dijo:
—No hubieras venido si te lo
hubiera pedido. Siéntate, camarada.
pudo ver en el rostro de Deckard la duda de sentarse
o no. Deckard conocía la manera de proceder de Bryant: si le
daba la mano, le iba a agarrar el pie; si entraba a la oficina y se
sentaba, Bryant lo involucraría en alguna misión o algo
así. Bryant lo sabía, así que le dijo:
—Vamos Deckard, no seas cabrón. Tengo a cuatro
porta-pieles sueltos.
Deckard notó el gesto de preocupación
en la faz de Bryant y disfrutó de su mirada suplicante;
lentamente entró a la oficina y se sentó en la silla
que estaba al frente del escritorio de Bryant.
El tipo de la gabardina que lo había llevado al edificio de la
policía entró también y cerró la puerta
mientras él contemplaba a Bryant sacando una botella y unos
vasos de su escritorio. Al fondo se oía la radio policial
hablando sus galimatías ininteligibles.
Mientras Bryant ponía los vasos en el escritorio y los llenaba
del vino que había sacado del cajón, le empezó a
explicar la situación a Deckard:
—Secuestraron un trasbordador para colonias extraterrestres.
Mataron a la tripulación y a los pasajeros. Encontramos a la
nave trasbordador hace dos semanas, a la deriva cerca de la costa,
así que sabemos que andan por aquí.
Deckard fijó su mirada en Bryant. "Así
que ésa era la jugada, ¿verdad?". No podía
regresar al escuadrón; no sería un asesino otra vez;
pensó un poco en cómo librarse de la misión que
tenía Bryant. Le contestó mientras tomaba uno de los
vasos de la mesa:
—Vergonzoso.
—No, no es vergonzoso porque nadie se va a enterar que están
aquí porque tu los vas a encontrar y los vas a eliminar—
contestó Bryant, dejando en claro lo que quería que
hiciera.
—Yo ya no trabajo aquí —exclamó Deckard sabiendo que esa respuesta no sería
suficiente para parar a Bryant, así que agrego:
»Dáselo a Holden, es bueno.
—Lo hice. Todavía puede respirar bien si nadie lo desconecta.
El tipo de la gabardina tomó un pedazo de
papel del cenicero de la oficina. Deckard trató de poner un
gesto de disgusto para ver si su ex-jefe comprendía que no iba
a aceptar esa misión; si a Holden lo habían metido a un
hospital, él tendría muy pocas oportunidades de
sobrevivir. Al ver que sus esfuerzos eran inútiles, volvió
a fijar su mirada en Bryant que había cambiado su gesto de
preocupación por una semisonrisa de camaradería.
El capitán continuó con su labor de
convencimiento:
—No está a la altura.
No es tan bueno como tú. Te necesito Deck. Este es un
caso malo, el peor hasta ahora. Necesito al viejo Blade Runner.
Necesito tu magia.
—Ya había renunciado
cuando entré aquí, Bryant —contestó
Deckard inclinándose hacia adelante. —Ahora mi renuncia
es doble— dijo mientras se levantaba para salir de la oficina y
dejarle en claro a su ex-jefe que seguiría siendo su ex-jefe,
que no regresaría al escuadrón.
—¡Detente ahí mismo!— exclamó Bryant cuando vio que Deckard se ponía de pie.— Tu sabes como son las cosas. Si no eres policía, eres insignificante.
Se detuvo junto a la puerta de la oficina. Bryant
tenía razón: la policía tenía libertad
para circular por donde fuera, interceptar cualquier comunicación,
tener cosas prohibidas, incluso tenían permiso para matar, si
uno era Blade Runner. Si uno no era policía, la única
libertad que tienes es la de tener miedo.
El tipo de
la gabardina había hecho una figura de origami con el papel
que había tomado: una gallina que colocó cuidadosamente
en la mesita donde estaba el cenicero; quizá el
súper-ex-policía tuviera miedo de entrarle al toro y
regresar a ser un Blade Runner otra vez.
Deckard se
dio vuelta y caminó lentamente hacia el escritorio de Bryant.
—No tengo alternativa ¿ah?
—Sin alternativa, camarada.
—Ya me hicieron la prueba de CI este año,
no creo que alguna vez haya tomado esta...
—El
tiempo de reacción es un factor importante; por favor trate de
poner atención.
—Seguro.
—Uno-uno-ocho-siete en Hunterwasser.
La
pantalla en la sala de video mostraba la filmación de la
entrevista entre León y Holden. En la pantalla se mostraba la
identificación de la prueba VK: "V.K. 96/W/9-3H"
—Ese es el hotel.
—¿Cómo?
—Donde vivo.
—¿Es un buen lugar?
—Sí; seguro, creo...
Bryant miró a Deckard y empezó a
explicarle el caso:
—Escaparon de las colonias
extraterrestres hace dos semanas. Seis replicantes; tres varones,
tres mujeres. Asesinaron a veintitrés personas y secuestraron
el trasbordador. Una patrulla aérea encontró la nave
cerca de la costa. Sin tripulación ni rastro de ellos. Hace
tres noches intentaron entrar en la corporación Tyrell. Dos de
ellos acabaron fritos en un campo eléctrico. perdimos a los
demás.
»En el caso de que trataran de
infiltrarse como empleados, envié a Holden a que aplicara
pruebas Voigt-Kampff a todos los trabajadores nuevos; parece que
descubrió uno.
—Mira hacia abajo y ve una caguama, León,
está reptando...
—¿Caguama?
¿Qué es eso?
—¿Sabe
lo que es una tortuga?
La imagen en la pantalla
cambió para presentar el rostro de León durante la
entrevista en un recuadro de su ficha de investigación. En el
fondo todavía se podía oír fragmentos de la
entrevista:
—por supuesto.
—Son lo mismo.
—Nunca he visto
una tortuga...
La información en su ficha
de identificación decía:
Replicante (M) Des: LEON
NEXUS
6
N6MAC41717
Fecha de incepción: 10 de
Abril, 2017
Func: Cargador/Combate (Fis. Nuc.)
Fís:
NIV. A
Ment: NIV. C
Deckard vio con atención la entrevista y
escuchó con atención la explicación de Bryant,
pero había algo que no encajaba; algo que no era lógico.
—No lo entiendo; ¿porque se arriesgan a
volver a la Tierra? Es inusual. ¿por qué... qué
es lo que quieren de la corporación Tyrell?
—Dímelo tú, camarada. para eso estás aquí.
Bueno, ya no había marcha atrás. Bryant
esperaba que él se hiciera cargo del problema. Igual que
antes, Bryant ya era otra vez el jefe, y él estaba bajo su
mando.
La pantalla mostraba la imagen de otro
replicante. Se veía fuerte y duro, con facciones afiladas y
gesto agresivo; posiblemente otro modelo de combate.
—¿Qué es esto?— preguntó Deckard, ya
seguro que "eso" sería parte de la asignación.
—NEXUS SEIS. Roy Batty. Fecha de incepción
dos mil dieciséis. Modelo de combate. Autosuficiencia óptima.
probablemente el líder.
La pantalla mostraba los datos de su ficha de identificación:
Replicante (M) Des: BATTY (Roy)
NEXUS
6
N6MAA10816
Fecha de Incepción: 8 de
Enero, 2016
Func: Combate, programa de Defensa de las
Colonias.
Fís: NIV. A
Ment: NIV. A
La imagen cambió para mostrar la ficha de identificación de una replicante. Tenía una cierta belleza elegante, pero los datos que desplegaba la pantalla contaban otra cosa:
Replicante (F) Des: Zhora
NEXUS
6 N6FAB61216
Fecha de incepción:
12 de Junio, 2016
Func: Reentrenada (9 de Febrero 2018)
Homicidio polit.
Fís: NIV. A Ment:
NIV. B
—Esta es Zhora— dijo Bryant — fue entrenada para un escuadrón extraterrestre de asesinos. Hablando de la bella y la bestia; ella es ambos.
Hubo otro cambio de despliegue para mostrar los datos de identificación de otra replicante. Esta tenía una belleza más juvenil, más jovial. La ficha mostró el porqué:
Replicante (F) Des: pRIS
NEXUS 6
N6FAB21416
Fecha de Incepción: 14 de Febrero,
2016
Func: Militar/Recreación
Fís:
NIV. A Ment. NIV. B
—La cuarta "porta-piel" es pris
—continuó Bryant— un modelo básico de
placer. Es un artículo estándar en los clubes militares
en las colonias exteriores.
»Fueron diseñados
para copiar a los seres humanos en todos los aspectos excepto sus
emociones. pero los diseñadores temían que
desarrollaran sus propias respuestas emocionales. Tú sabes,
odio, amor, miedo, enojo, envidia; así que les pusieron un
dispositivo contra fallas.
—Que es ¿qué?
—preguntó Deckard a su vez.
—Un
lapso de vida de cuatro años.
Bryant contempló el gesto de perplejidad e
incredulidad en el rostro de Deckard, después miró su
gesto complaciente que parecía desdeñar a los
porta-pieles como exclamando "ay, ay, ay, pobres chavos".
Era solamente un gesto artificial para presumir de duro. Deckard
siempre se portaba como un imbécil. pero era eficaz y, en el
fondo, bastante comprensivo e inteligente. para terminar su reunión,
le dijo:
—Hay un NEXUS SEIS en la corporación
Tyrell. Quiero que vayas y le apliques la máquina.
—¿Y si la máquina no funciona? —preguntó
Deckard.
Bryant no respondió, solamente se limitó
a mirarlo con preocupación: "¿cómo era
posible que pensara que la máquina fallara en detectar un
porta-piel?" Bueno, Deckard crecería algún día
y dejaría de portarse como un imbécil.
V. Raquel.
Al día siguiente, abordó un spinner oficial con rumbo a
la pirámide corporativa de Tyrell. El tipo de la gabardina
estuvo otra vez de chofer; al parecer sería su segundo en ésta
misión; bueno, si no estorbaba en las investigaciones sería
de mucha ayuda.
Hacía ya mucho tiempo que no
sobrevolaba la ciudad en un spinner, aunque la atmósfera
estaba tan contaminada que la vista parecía ser exactamente
igual a la de la noche anterior, cuando lo arrestaron para llevarlo a
la comisaría: toda la iluminación provenía de
los carteles luminosos y de los flashes que servían de guías
de navegación a los spinners; la luz natural proveniente del
Sol era difusa y rojiza.
Estaban escoltados por
otros ocho spinners oficiales; "a lo mejor porque acabamos de
despegar del cuartel", pensaba Deckard puesto que imaginar a
tantos spinners tan sólo para escoltarlos era un poco
ridículo; lo más seguro es que también acabaran
de despegar para iniciar su ronda diaria.
Las luces
de los spinners se difuminaban en la atmósfera tan densa
creando patrones extraños: a veces parecía que cada
spinner estaba volando dentro de su propia burbuja lumínica, a
veces parecía que las luces de colores de la torreta se
prolongaban durante kilómetros a lo largo de la trayectoria
del vehículo, formando así una danza de colores según
la secuencia de iluminación en la torreta.
El chofer parecía estar totalmente concentrado
en la conducción de la patrulla, así que Deckard empezó
a repasar mentalmente los detalles del caso tal como se los había
dicho Bryant:
"Había cuatro replicantes
sueltos, y por alguna razón trataban de entrar a la
corporación Tyrell. ¿por qué? Obviamente no era
para robar algo: todo ése sector se componía de
pirámides corporativas; solamente oficinas, no era muy
probable que guardaran algún valor real."
Ahora estaban sobre el sector industrial, donde
estaban la mayoría de las torres de las fábricas,
tendrían que elevarse para no tener que estar dando vueltas
como ratones en un laberinto. El tipo que lo había arrestado,
el que iba ser su segundo en la misión mostró su
pericia como ex—patrullero y tomó con maestría
una curva ascendente para evitar la primera torre industrial y ganar
altura al mismo tiempo. Deckard continuó sus reflexiones:
"Dos replicantes ya habían muerto tratando de irrumpir en
el edificio y ahora León Kowalski había entrado a la
corporación como empleado con un apellido que seguramente era
falso; ¿espionaje industrial?, era muy improbable: ya habían
llamado bastante la atención, habían asesinado
personas, a un Blade Runner, habían secuestrado un
trasbordador y lo peor: eran replicantes prohibidos en la Tierra, lo
más probable es que ya estuvieran sobre aviso que los estaban
cazando y supieran que los sitios que frecuentaban iban a estar bien
vigilados."
Entraron al sector corporativo. Todo lo que se podía
ver eran edificios piramidales de administración de
corporaciones multinacionales. La rojiza luz natural les daba el
aspecto de ser pirámides hechas de roca, antiguos santuarios
que ahora adoraban el poder económico. El spinner alcanzó
los 500 metros de altitud y sobrevoló las pirámides
construidas según diferentes estilos: algunas construidas con
un edificio gemelo, algunas eran complejos subpiramidáles con
miles de oficinas, unas más grandes, unas más chicas,
pero todas con el mismo propósito: generar y procesar las
ganancias. Deckard veía los destellos anaranjados y rojizos
provenientes de las pirámides y por un instante lamentó
el futuro que habían construido.
Tomaron la común
ruta espiral de descenso para aterrizar en el techo de la pirámide
corporativa Tyrell. El tipo de la gabardina se quedó en el
estacionamiento mientras Deckard era conducido al salón de
recepción del corporativo.
La sala principal de recepción tenía un
aspecto vagamente egipcio: con grandes columnas y ventanas
panorámicas. Un búho atravesó volando la sala;
Deckard lo miró con atención mientras a sus espaldas
entró la mujer: estudió con atención a Deckard
durante apenas un par de segundos antes de sorprenderlo con la
pregunta: 
—¿Le gusta nuestro búho?
Deckard la miró
con sobresalto, era joven y muy bella, con un atuendo negro y formal,
pero que acentuaba su formas femeninas; era atractiva, demasiado
atractiva y generalmente eso era peligroso. Volteó a mirar al
búho y contestó con otra pregunta:
—¿Es artificial?
—por supuesto
que lo es —contestó la mujer mientras se acercaba con
pasos estrictos y seguros, como si los tuviera estudiados.
—Debe ser caro —replicó Deckard.
—Mucho —contestó ella cuando terminó su
corta caminata. Sin darle tiempo a que Deckard dijera otra cosa, ella
se presentó:
—Soy Raquel.
Deckard dedicó una fracción de segundo a admirarla
totalmente, después tendría que olvidarse de ella.
Después de todo, Raquel era parte de la corporación
Tyrell, y formaba parte del caso. Se presentó a sí
mismo:
—Deckard.
Raquel
también llenó su mirada con la imagen de Deckard
durante un segundo antes de desviar su atención y decirle a
Deckard:
—parece que Ud. piensa que nuestro
trabajo no es en beneficio del público.
—Los
replicantes son como cualquier otra máquina; pueden ser
benéficos o peligrosos. Si son benéficos no es mi
problema —contestó Deckard casi de inmediato.
—¿puedo hacerle una pregunta personal? —Raquel
pareció cambiar de tema, así que Deckard replicó
un "Seguro" mientras se acercaba a la mesa y se sentaba.
Raquel esperó pacientemente a que se sentara
mientras formulaba la pregunta mirándolo fijamente:
»¿Alguna vez ha retirado a algún humano por
error?
Deckard desvió la mirada con fastidio
y dijo un enfático "NO" exagerando los gestos en su
cara.
Raquel no se amilanó e insistió
en el tema:
»pero en su posición ese es
siempre un riesgo.
El diálogo con Raquel se vio interrumpido por
una voz masculina que interrogaba: "¿Esta va a ser una
prueba de empatía?"
Tanto Raquel como Deckard
voltearon hacia el lugar donde provenía la voz.
Un hombrecito enjuto e insignificante se acercó a la mesa. Su
andar era solemne e inseguro. Volvió a preguntar:
—¿Dilatación capilar de la llamada respuesta de
sonrojamiento? ¿Fluctuación de la pupila? ¿Dilatación
involuntaria del iris?
Deckard lanzó una
breve mirada interrogatoria a Raquel y se levantó de su
asiento para recibir al hombrecito que llegaba a la mesa con su
caminar rígido, de pingüino. Le contestó:
—Le llamamos Voigt-Kampff para abreviar.
De
cerca el hombrecito parecía tan raro y rígido como su
andar. Era delgado y usaba anteojos bifocales de tecnología
obsoleta y tan gruesos que parecían lentes para trabajo
biotecnológico; sin embargo, su imagen en general y su mirar
en especial eran penetrantes, tenían un aura particularmente
intelectuales. Ante la respuesta de Deckard inclinó la cabeza,
como si agradeciera la respuesta, sin dejar de sonreír.
Raquel se apresuró a hacer las presentaciones:
—Sr. Deckard, el Dr. Eldon Tyrell.
Como
respuesta, Deckard inclinó levemente la cabeza, sin dejar de
ver fijamente al extraño hombrecillo. Este replicó:
—Demuéstremela.
El Dr. Tyrell se acercó
a la mesa, tomando el lugar que tenía Raquel y continuó:
—Quiero verla.
—¿Dónde
está el sujeto? —preguntó Deckard.
—Quiero verla trabajar con una persona. Quiero ver una reacción
negativa antes de proporcionar una positiva —contestó
Tyrell.
—¿Qué va a probar con
eso?
"Complázcame" fue todo lo que
dijo Tyrell.
Deckard estaba confundido, pero decidió
seguirle el juego a Tyrell; después de todo, parecía
inocuo. pregunto:
—¿En usted?
—pruebe con ella —contestó Tyrell. Raquel dedicó
una mirada a Deckard y le regaló una enigmática
sonrisa.
Deckard no era de los que se dejan
mangonear, él sabía a lo que había ido a la
pirámide y ciertamente no había ido a que le dijeran
que hacer, así que si iba a hacer la prueba, iba a ser con sus
condiciones: "Esta muy brillante aquí".
Mientras Raquel y Deckard se acercaban a la mesa para
sentarse y empezar la prueba, Tyrell se acercó al extremo de
la mesa donde estaban los controles de la sala, pulsó uno de
ellos y la ventana principal pasó de transparente a oscuro
impidiendo la entrada de la luz del sol de la mañana.
Deckard desempacó el equipo Voigt-Kampff de su maletín,
lo encendió y empezó el proceso de ajuste de la prueba;
estaba extendiendo el objetivo pupilar cuando una pregunta de Raquel
rompió su atención ¿Le importa que fume?
—No afectará la prueba. —Contestó Deckard a
manera de respuesta. De cualquier manera tenía que empezar con
las preguntas neutras que servían de ajuste para el monitor
pupilar, así que dijo:
—Le voy a hacer
una serie de preguntas. Relájese y conteste tan sencillamente
como pueda. —Encendió el monitor pupilar y empezó
el ajuste. En la pantalla se mostraban unos ojos verdes típicamente
femeninos, una imagen totalmente normal: relajada y sin saltos de
pupila, que mostraría nerviosismo. La máquina ajustó
las luces de alarma automáticamente.
—Es
su cumpleaños. Alguien le regala una cartera de piel de
becerro.
La respuesta de Raquel fue casi inmediata:
—No la aceptaría. Denunciaría a
la persona que me la regaló a la policía.
Ni las luces del monitor ni el fuelle respiratorio mostraron
variaciones; así que Deckard continuó con la VK.
—Tiene un hijo pequeño que le muestra su colección
de mariposas además del frasco donde las guarda.
Esta vez la respuesta de Raquel demoró un poco más.
Ella trató de disimular este retraso dándole una larga
chupada a su cigarro, pero Deckard ya tenía años de
experiencia: observó detenidamente las reacciones de su
entrevistada.
—Lo llevaría al doctor
—fue la respuesta.
Los leds del monitor
pupilar variaron pero en forma normal. El Blade Runner tomó
nota.
—Está viendo televisión,
repentinamente se da cuenta que hay una avispa en su brazo...
—La mataría —respondió Raquel
inmediatamente. "Una reacción totalmente humana",
pensó Deckard, pero los leds del monitor mostraron una
respuesta negativa; como si hubiera respondido un robot, como si la
respuesta estuviera preprogramada. La miró con atención,
no estaba seguro de qué es lo que significaba esa respuesta.
—Está leyendo una revista, de repente
se encuentra con una foto de página completa de una mujer
desnuda...
—¿Esta prueba es para
comprobar si soy una replicante o lesbiana, Sr. Deckard?
—por favor, sólo conteste la pregunta.
A las espaldas de Raquel, Tyrell sonrió, divertido por la
interrupción tan ocurrente.
—Se la
muestra a su esposo. Le gusta tanto que la cuelga en la pared de su
dormitorio.
—No se lo permitiría.
—¿por qué no?
—Yo debería
bastarle.
Reacciones muy humanas pero.... Deckard
seguía confundido, por lo que continuó con el
interrogatorio.
—Una pregunta más...
~~~ o ~~~
—Está viendo una obra de teatro. Hay un
banquete en progreso; los invitados están disfrutando un
aperitivo de ostras crudas. El plato fuerte es perro hervido.
Raquel no contestó esta última pregunta. Sus
reacciones, los indicadores VK y la experiencia de Deckard eran más
que suficientes para llegar a una conclusión.
El Blade Runner simplemente hizo un gesto indescifrable mientras
Raquel lo miraba fijamente.
—¿podría
salir unos momentos, Raquel? —le pidió Tyrell.
Raquel se levantó de su asiento y salió de la sala con
su andar elegante y femenino.
"Gracias.",
se le oyó decir a Tyrell.
—Es una replicante ¿verdad?
—Estoy impresionado. ¿Cuántas preguntas necesita
generalmente para detectarlos?
—No entiendo
Tyrell...
—¿Cuántas preguntas?
—Veinte o treinta de referencia cruzada.
—A Raquel le hizo más de cien.
—¿Ella
no lo sabe?
—Creo que empieza a sospecharlo.
—¿Sospecharlo?¿Cómo puede
no saber lo que es?
—El comercio es nuestra
meta aquí en Tyrell. Nuestro lema es "Más humanos
que los humanos". Raquel es un experimento y nada más.
Hemos descubierto en ellos extrañas obsesiones: después
de todo son inexpertos emocionalmente, con sólo unos cuantos
años para almacenar las experiencias que usted y yo damos por
supuestas. Si les "regalamos" un pasado, creamos un
amortiguador para sus emociones y los podemos controlar mejor.
—Recuerdos. Ud. está hablando de recuerdos.
Siempre había algo por lo que asombrarse, pensó
Deckard.
La iluminación de las pirámides
corporativas servían de fondo al spinner oficial en camino al
cuartel central, Deckard escuchaba la cinta de la prueba a León:
—El tiempo de r